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Domingo 29.01.2012 Hechos de la Semana HECHOS DE LA SEMANA Malvinas: aumenta la temperatura No se trata del calentamiento global ni de la temperatura estival. Cristina, al reasumir, trató de poner paños fríos sobre la “cuestión Malvinas”. Además, anunció la agenda de los temas que se debaten y seguirán en los próximos meses. Hungría y Francia preocupan sobre el destino de la próxima Europa
Ya se ha mencionado, en reflexiones anteriores, que no están muy claras las razones por las cuales la “cuestión Malvinas” ha recuperado protagonismo mundial. Puede tener cierta vinculación con lo que está pasando al interior de Gran Bretaña y la propia evolución de la situación argentina. Sin embargo, esas razones no parecen constituir una explicación suficiente. También se ha mencionado, sin que se pueda considerar como el único motivo, el tema petrolero. Es posible que hayan actuado como detonantes las posiciones solidarias adoptadas por Celac (América Latina y Caribe) y Unasur (América del Sur), junto a la decisión de los países del Mercosur al negar el uso de sus puertos a embarcaciones con la ilegal bandera kelper. Sean cuales fueran las razones, lo cierto es que a 30 años de la gesta malvinense, el tema ha cobrado un vuelo inusitado que -en la pasada semana- no ha perdido altura. A la cínica afirmación de David Cameron (primer ministro inglés), calificando a nuestro país como “colonialista”, le siguió una ristra de naturales y lógicas respuestas que pueden sintetizarse diciendo que “el ladrón imagina que todos son de su condición”. Entre los hechos más recientes se pueden destacar la posición de Estados Unidos, la declaración de los países que forman parte del Caricom, reflexiones del director del Buenos Aires Herald, y el discurso de la Presidenta al reasumir su cargo. La ambigua posición de la diplomacia norteamericana, pudiéndose interpretar como genéricamente favorable a nuestro país, se puede resumir en 3 puntos: en materia de soberanía, reconocen la existencia de un diferendo y no toman partido; a estos fines reclaman un diálogo entre las partes; y admiten que “de hecho” las Malvinas están bajo gestión inglesa. Donde la diplomacia inglesa ha logrado un poroto a su favor es con la declaración de los gobernantes de las islas del Caribe, integrantes del Caricom. Los 16 países caribeños firmaron un documento junto al canciller británico en el que “apoyan el principio y el derecho a la autodeterminación de los pueblos, incluyendo los habitantes de las Islas Malvinas”. Este éxito británico se realza por el hecho que todos ellos forman parte del CELAC y algunos del ALBA (integrado por Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y algunos países caribeños), agrupamientos solidarios con la posición de diálogo sostenida por Argentina. James Neilson, director del Buenos Aires Herald (diario en lengua inglesa publicado en Buenos Aires), hizo -en su edición del lunes pasado- algunas consideraciones que son clave para saber quiénes somos. Criticando la posición de considerar “colonialista” a Inglaterra, sostiene que kelpers (cachiyuyeros, en lengua castellana) y argentinos somos “colonos blancos”, hijos de la “expansión europea”. Desde ese punto de vista, seríamos iguales a los malvinenses, sin derecho a soberanía nacional o con tanto derecho como ellos. Esa visión se vincula con la perspectiva mitrista y sarmientina de nuestro país, de la que participa una parte de nuestra población. Por suerte no es así, y esa opinión cipaya no es mayoritaria. Al no haber puesto límites al cruzamiento, se produjeron muchos mestizajes que dieron origen y fundamento a la actual cultura criolla. Ésta tiene sus raíces en la inmigración europea, los esclavos negros traídos de África y las culturas nativas preexistentes. De esa práctica y la historia malvinense nacen nuestros derechos sobre esas islas. Cristina, al reasumir, recolocó el tema “Malvinas” desde la óptica que le interesa desarrollarlo, tratando de poner “paños fríos” a este recalentamiento. Además de ratificar nuestra soberanía y criticar las palabras de Cameron, dejó en claro que nuestros derechos los reivindicaremos “con mucha rigurosidad jurídica y diplomática”. Esa frase, que descarta toda acción militar, se complementa con la idea de tomar distancia con los hechos del 2 de abril de 1982, sosteniendo que “no fue una decisión del pueblo argentino, sino de un gobierno despótico”. Esto se completa con la decisión de hacer público el “Informe Rattenbach” (apellido del General que lo redactó), donde se critica muy duramente el intento de “recuperar militarmente las islas”. Este planteo, que sectores kirchneristas de la denominada “izquierda nacional” critican por parecerse a políticas “desmalvinizadoras”, tiene como contrapartida el “aviso” que le dio Cristina al Gobierno británico, en el sentido que “consulte” a los empresarios ingleses sobre sus inversiones en el país. AGENDA POLÍTICA Y REFORMA CONSTITUCIONAL Al reasumir, Cristina echó una mirada a las políticas en marcha, sus protagonistas y perspectivas. Paralelamente, desde “el riñón del Gobierno” y bajo el impulso de “La Cámpora” se ratifica la idea de “ir por todo”. Bajo la consigna de que la “sintonía fina” significa “acabar con las avivadas”, hizo un repaso de algunos cambios políticos respecto de los años anteriores. Señaló que la reducción de subsidios a quienes prestan servicios públicos y el fin de la tolerancia al incumplimiento de la ley por parte de empresas petroleras son para terminar con algunas de estas “avivadas”. Con ellas, estos grupos empresariales tuvieron “ganancias” excepcionales. Es obvio que ello se produjo con conocimiento del gobierno que lo fomentó o toleró para aumentar la producción, el empleo y la capacidad de consumo de la población. Cristina, tras extender su crítica a sectores gremiales, manifestó que “usará todo el poder legal para sostener el modelo”. La Presidenta utilizó los 43 minutos que duró su discurso para -además de lo ya dicho- respaldar a Guillermo Moreno y Ricardo Etchegaray; agradecer por las muestras de afecto durante su reciente operación; fustigar a las organizaciones ambientalistas por no denunciar la depredación de recursos pesqueros y los riesgos ambientales por la exploración petrolera en la zona patagónica (lo que fue desmentido por varias de ellas); admitir la existencia de una crisis energética, que atribuyó a la falta de inversiones empresariales; anunciar una reducción de la desocupación. Otro hecho de singular significación tuvo como escenario Mar del Plata. Por inspiración de “La Cámpora”, Amado Boudou convocó a una reunión con funcionarios, legisladores e intendentes de la Provincia de Buenos Aires. Dicha reunión contó con la presencia de Gabriel Mariotto, a cargo de la gobernación, por ausencia de Daniel Scioli. Allí, Boudou se despachó con la necesidad de debatir -ya- la reforma de la Constitución, aclarando que no se trata de la reelección de Cristina. No obstante ello, otros participantes sí tradujeron en palabras esa perspectiva. La diputada Diana Conti hizo saber EN LA VIEJA EUROPA ALGO SE MUEVE En 1950, el canciller francés Robert Schuman sostenía: “Europa se hará por la economía o no se hará". A partir de esa consigna, y luego de variados sucesos, se llegó a la actual Unión Europea y al Euro como su moneda. Fue el paso necesario para consolidar aquel renacimiento de una Europa devastada por la guerra y restaurada por la ayuda de la potencia mundial emergente –Estados Unidos- mediante el Plan Marshall. Europa se reconstruyó bajo el formato de un paternalismo estatal que podría ser reconocido como Estado de Bienestar. La administración de ese “modelo”, destinado a garantizar la continuidad del sistema productivo occidental –conocido como capitalismo-, quedó en manos –fundamentalmente- de partidos socialcristianos y socialdemócratas que, con algunas diferencias, se alternaron en el gobierno de Europa durante estos largos años. Ahora, los países del BRICS (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica) ofrecen un nuevo “Plan Marshall” para salvar a la vieja Europa. Lo hacen porque de esa manera aspiran mantener con vida uno de sus principales mercados para sus producciones. Algo parecido a lo que hace China respecto de los Estados Unidos. Aquellos países que eran los más “pobres” y “débiles” proponen ayudar a los que se habían constituido como “fuertes” y “poderosos”. Habrá que ver si la profundidad de la crisis mundial deja abierta esta posibilidad. Una Europa, donde brotan algunos “indignados”, observa –preocupada- como “los políticos” de las fuerzas tradicionales, cada vez más débiles para aplicar “el ajuste”, dejan sus responsabilidades administrativas de gobierno en representantes directos del poder económico. Funcionarios del conglomerado financiero Goldman Sachs pasaron a ocupar los principales puestos de gobierno, comenzando por los países en estado más crítico (Grecia, Italia, España, Portugal). El ex “premier” griego, Yorgos Papandreu, intentó salvar su gobierno apelando a un referéndum popular. Pedir la opinión del pueblo fue tildado de “peligroso” y su inventor terminó de “patitas en la calle”. En Europa, los restos del Estado de Bienestar y de la democracia representativa pasan –lentamente- a formar parte del “baúl de los recuerdos”. Los “expertos de la Unión Europea” consideran que la ausencia de un fuerte gobierno económico comunitario es una de las principales causas de la actual crisis. Mientras tanto, en los pueblos crece el “europesimismo”. Una encuesta realizada entre los 27 países miembros de la Unión Europea da como resultado que el 53% de los ciudadanos de ese continente considera que el euro es negativo para sus economías nacionales. Esta situación comienza a tener complejos e impredecibles efectos institucionales. Ello se está haciendo cada día más visible en Hungría y con la posibilidad de que se extienda a Francia. En Hungría gobierna Viktor Orban, un nacionalista –ex futbolista semiprofesional- que no forma parte de las tradicionales corrientes políticas europeas. Ya había gobernado entre 1998 a 2002 y volvió en 2010 al ganar las elecciones con más del 50% de los votos. La Unión Europea comienza a discutir la suspensión de Hungría como miembro de la misma, mientras le pide al gobierno la derogación de una serie de leyes (sobre restricciones a la prensa, menor autonomía del Banco Central, adelanto de la jubilación a los jueces) que atentarían contra la “democracia” y los “valores” europeos. En Francia, los problemas parecen más lejanos aunque sus “riesgos”, de continuarse algunas tendencias, podrían ser mayores. Marine Le Pen, hija menor de Jean-Marie Le Pen, fundador del nacionalista Frente Nacional, sigue creciendo en las encuestas. En Francia, se votará en abril y mayo (1ª y 2ª vuelta respectivamente). Las fuerzas en disputa son: Socialistas; el partido de centro derecha del actual Presidente Nicolas Sarkozy; y el Frente Nacional de Marine Le Pen. Ésta, ascendiendo, se encuentra muy próxima a la fuerza de Sarkozy, en descenso. Su programa no tradicional, para muchos de tendencia “xenófoba y fascista”, se propone terminar con el Euro, parar la integración con Europa, restablecer la pena de muerte, cerrar las fronteras, sacar a Francia de la OTAN y estrechar vínculos con Rusia. Asimismo, se opone a la existencia del FMI, Banco Mundial y la OMC (Organización Mundial de Comercio). Cuenta con una franca oposición entre los sectores medios urbanos y con el apoyo de más del 40% entre los obreros y campesinos. Mientras la crisis paraliza a las fuerzas tradicionales, ella encuentra allí su mayor potencialidad, al punto de recoger la simpatía de grupos antisistema. Por lo que se ve, en Europa algo se mueve… destino impredecible. Enviar Comentarios |
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