Encontraron en ámbar un escarabajo bioluminiscente de hace 99 millones de años
Un equipo internacional de paleontólogos ha descubierto un ‘eslabón perdido’ entre los insectos bioluminiscentes prehistóricos y las luciérnagas modernas: un escarabajo, excepcionalmente bien conservado en ámbar hace casi 100 millones de años, según un comunicado de la Universidad de Bristol (Reino Unido), que participó en la investigación del fósil hallado en Birmania. La bioluminiscencia, o la producción de luz por organismos vivos, ha evolucionado más de 30 veces de forma independiente en varios grupos de organismos, incluidos algas unicelulares, peces, anélidos marinos, insectos, etc., recordó el estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B. Sin embargo, se sabe poco acerca de las transiciones que experimentó la evolución de estas peculiares formas de vida, ya que el registro fósil de estos insectos de cuerpo blando es sumamente escaso. El insecto ha sido clasificado como una especie de la familia ‘Cretophengodidae’, que vivió en el período Cretácico. Se trata de un extinto pariente muy lejano de las luciérnagas modernas, específicamente, de las familias ‘Rhagophthalmidae’ y ‘Phengodidae’. El espécimen descrito es un macho, con un cuerpo de 7,3 milímetros de largo, ojos grandes y prominentes, antenas con 12 segmentos y élitros oblongos que cubren casi por completo su abdomen. Morfológicamente, es similar a los escarabajos actuales de la familia ‘Phengodidae’, pero también presenta características distintivas: por ejemplo, una posición diferente del órgano fótico abdominal.
Morfológicamente, es similar a los escarabajos actuales de la familia ‘Phengodidae’, pero también presenta características distintivas: por ejemplo, una posición diferente del órgano fótico abdominal