Cuál es el alimento conocido como fruto seco pero que sorprendentemente no lo es
En el imaginario popular, es común desconocer el origen de un alimento o confundir una fruta con una verdura. Un ejemplo claro es el tomate, al que se le adjudica el mote de verdura cuando en realidad no lo es. Con las frutas secas sucede algo similar. Según la botánica, hay un alimento que suele estar incluido entre las frutas secas pero que no es tal. Se trata de la nuez, que es asociada erróneamente con el grupo de las almendras, castañas, pistachos o avellanas.
¿Qué son los frutos secos?
La botánica denomina a los frutos secos como todo fruto que tiene determinadas capas constituyentes, llamadas endocarpo, mesocarpo y epicarpo. Tienen la característica de ser capas duras, coriáceas o quebradizas, pero en ningún caso son carnosas. Se encargan de cubrir las semillas, y suelen ser fáciles de identificar en determinados frutos. Rigurosamente solo se podría decir que las avellanas y castañas son parte de este grupo en específico. Si el fruto cuenta con estas tres capas y son duras, entonces se trata de un fruto seco. Pero si una de ellas es jugosa, cambia su clasificación y se considera un fruto carnoso.
¿La nuez no es un fruto seco?
El error es creer que la cáscara dura que las rodea es el fruto, y en realidad es parte de la nuez. La nuez tiene esas tres capas, la cáscara dura y resistente que cubre el fruto, pero consta de una pulpa fibrosa que contiene un poco de agua en sus tejidos. Por esta razón, al igual que las almendras, no son consideradas frutos secos sino frutos carnosos.
Beneficios de los frutos secos
Añadir frutos secos a la alimentación diaria es una buena idea, pues aportan diversos beneficios para el organismo. Contienen ácidos grasos insaturados y nutrientes. Mayo Clinic destaca que es importante ingerirlos de manera medida pero que son ideales para la salud del corazón: mejoran la salud arterial, disminuyen el riesgo de padecer presión arterial alta, reducen los niveles de colesterol malo y aportan fibras.
El error es creer que la cáscara dura que las rodea es el fruto, y en realidad es parte de la nuez