Pedofilia y entornos muy cercanos
El “caso Kiczka”, ese gravísimo caso en el que se investigan datos que podrían poner en evidencia a una red internacional de pedofilia, quizás dé lugar también a un “caso Puerta”, ya no (es de esperar) relacionado a un delito tan espantoso como el abuso sexual contra niños, sino con un posible abuso de “influencias”.
Estas sospechas por influencias tendientes a favorecer al diputado que está al borde de una formal imputación por pedofilia, surgen porque una fiscal intentó irrumpir dentro de la investigación judicial pretendiendo que las pericias sobre elementos secuestrados al sospechado diputado provincial Germán Kiczka sean quitadas de las manos de los actuales investigadores, para ser enviados a pericias de Gendarmería Nacional en la ciudad de Buenos Aires, lejos de la provincia de Misiones. Y se dice que esa fiscal, Silvia Barronis, está desde hace mucho tiempo bastante relacionada con los jefes políticos del presunto pedófilo, Pedro Puerta y Federico Puerta.
La pretensión de dicha fiscal apostoleña, vecina y conocida de los Puerta, fue claramente desechada por el juez que actúa en la causa: pero parece ser un posible intento de distorsionar las investigaciones o de demorarlas al menos. Entre las informaciones y comentarios que se conocieron en estos días, se dice que “hay serios indicios que probarían un estrecho vínculo de la fiscal con la familia Puerta”.
Y ya abundan los comentarios sobre posibles temores de estos políticos y yerbateros de que las investigaciones en torno a Kiczka terminen salpicando a su entorno; y por eso el intento de aportar confusiones para que el accionar de la Justicia no llegue a cercanías de los Puerta. O que no llegue tan pronto, al menos. Germán Kiczka fue, por decisión de sus mencionados jefes, designado candidato a diputado provincial por el Partido Activar y resultó electo en el 2019.
Antes, fue apoderado de ese pequeño partido que lidera Pedro Puerta, actualmente también diputado provincial. A propósito, un abogado del foro local, Alejandro Jabornicky, también volcado a la política, en las huestes “libertarias” que siguen a Javier Milei, acusó a los Puerta de “armar un partido político que parece un negocio familiar, donde si no son parientes sanguíneos, son hijos del puertismo”.
Recordó ese profesional que Pedro Puerta “es presidente de su micro partido político Activar y la vicepresidenta es su mamá, María del Carmen Casares”. Y agregó este abogado, respecto a las actividades yerbateras de los Puerta: “solo quieren enriquecerse al menor precio: buscan proveedores baratos, usan mano de obra esclava si es necesario; de hecho tienen causas por trabajo en negro y trabajo infantil”.
Si se tienen en cuenta estas consideraciones, se ve que aparecen dentro de un mismo entorno político, o dentro del mismo “partido familiar” como dijo el citado abogado, sospechas de casos de abuso sexual de niños y sospechas de explotación laboral de niños (o más que sospechas).
No sorprendería entonces que, como se está señalando, desde ese mismo entorno se intente, con un “juego de influencias”, imponer desviaciones y demoras a la investigación que pesa sobre el diputado Germán Kiczka.
Cabe recordar que este legislador puertista y mileinista, investigado por uso de material de pedofilia (y quién sabe si algo más) presentó su renuncia al cargo de diputado, pero desde el ámbito legislativo se indicó que no se le aceptará la renuncia y en cambio se buscará el “inmediato desafuero del legislador para que la Justicia proceda sin limitantes y aplique la condena que le corresponda por tan aberrantes delitos”.
Recordemos que si la Cámara de Diputados acepta la renuncia presentada por uno de sus miembros, eso no implica opinión del cuerpo legislativo y la cuestión puede quedar solo como una acción personal del renunciante, pasivamente aceptada por los demás diputados; mientras que si a un diputado se lo desafuera sí queda este bajo el duro peso de una opinión negativa de los representantes del pueblo, además de que se le facilita la tarea a la Justicia.