2024-08-28

Sodoma y Gomorra en los yerbales

El caso Kiczka y su paralelo caso Puerta se agravan con la difusión de un video en el que se hace una jocosa confesión en la que se admite el hecho de haber sometido a mujeres por medio de sustancias inhibidoras de la voluntad. Cuánto hay de cierto en esa confesión será tarea de la Justicia, que prevé fuerte penas de prisión efectiva para sancionar ese tipo de abuso.

“Sumisión química” se le llama a un delito, o al agravante de un delito, por el cual han sido condenados muchos abusadores sexuales en varios países del mundo. Se trata del uso de sustancias, sintetizadas químicamente o naturales, que los abusadores hacen ingerir a quienes eligen como víctimas para ser violadas.

Generalmente tales sustancias son mezcladas con las bebidas que se induce a consumir a quienes van a violentar, sin que estas se den cuenta de esa ingesta. El poder de tales sustancias es brutal, en pocos minutos hacen que las personas pierdan el ejercicio de su voluntad y la noción de la realidad, quedando totalmente a merced de los abusadores.

Con ese infame método se han cometido innumerables violaciones, muchas seguidas de muertes. Es un delito grave, gravísimo, y suele estar muy relacionado con terribles organizaciones dedicadas al tráfico de drogas y al tráfico de personas. En un video en el que se habla sobre el uso de la sumisión química, alguien que pregona ese sistema es preguntado por otro participante del video: “¿Vos así conquistás?”, y el publicista de ese sistema contesta: “Claro”, y jocosamente afirma que el sistema funciona.

En el mate, dijo que le ponía la sustancia a sus víctimas; y refuerza su acción publicitaria diciendo: “No sabés lo que es, me quedé sin yerba”. La sustancia a la que se refiere esa persona fue, siempre según su relato, comprada en Paraguay, a donde, dijo, “fue el equipo de Activar”. ¿Qué Activar, qué equipo? Evidentemente, se refería a integrantes del Partido Activar, representado en ese video por el presidente del mismo, Pedro Puerta (el que allí habla del uso que suele hacer de la sumisión química), y por el diputado provincial de esa agrupación, Germán Kiczka.

Meses después de aquel programa televisivo en el que se promovieron las tristes y delictivas características del uso de sustancias que permiten violar fácilmente, Kizcka era buscado por la Justicia, acusado de aberrantes delitos sexuales; en tanto que Puerta afirma en estos días que solo conoció a su compañero de partido en la actividad política y “profesional”, y que nada sabía de su vida privada ni de sus inclinaciones aberrantes. Sin embargo, en el mismo y no muy lejano programa televisivo, Puerta cuenta antiguas intimidades de Kiczka, quien aparece a su lado asintiendo con risas a lo que dice su amigo.

El presidente de Activar relató en esa oportunidad características físicas y sexuales de Kiczka. Habló de la protuberancia que dejaba notar su calzoncillo, habló de su ombligo, entre otras partes de su cuerpo. “Me queda tu pupo a la altura, y por ahí quiero tirarte un licor en el pupo”, le dice Pedro a Germán. El mismo Pedro que ahora dice que solo conocía a Germán por la acción política y porque antes este había negociado con cigarros producidos en la instalación tabacalera de la familia Puerta.

Pero además de todo eso de las protuberancias en el calzoncillo de Germán que Pedro observó (y da la impresión de que observó detenidamente) y luego relató públicamente la atracción que le produjo su ombligo y otros detalles. Lo absolutamente grave de esos videos es que Puerta afirma que usó, para conquistar mujeres, sustancias que a las víctimas les quita toda posibilidad de reacción, de defensa, de negación. Escuchar a quien todo eso cuenta y confiesa entre carcajadas, lleva a pensar en la tenebrosa historia de las ciudades de Sodoma y Gomorra, donde según la Biblia sucedían toda clase de degeneraciones.

Sus habitantes, dice el texto religioso, ejercían las peores inmoralidades sexuales y, agrega como agravante de esa degeneración, “se jactaban de su maldad”. Como el empresario yerbatero y tabacalero Pedro Puerta que, contando sus andanzas con su íntimo compañero Germán Kiczka, se jacta de haber puesto yuyos de sumisión química en el mate que invitaba a mujeres que quería “conquistar” (abusar) contra la voluntad de ellas.

Todo dicho por él mismo, entre risas, entre carcajadas, entre gesticulaciones raras y torpes. Y recordemos que la palabra “sodomía” tiene su sentido sexual en referencia a lo que se hacía desenfrenadamente en la antigua ciudad de Sodoma descripta en la Biblia. Ahora parece que Sodoma se estaba replicando en algunos yerbales de Misiones o de Corrientes; y en algunas instalaciones de molienda yerbatera y de confección de cigarros.

Los Puerta, se sabe, no comercializan sus yerbas con marcas propias, sino que la venden a envasadores que las emiten al mercado con diversos nombres. Bueno sería entonces que estos envasadores le expliquen bien a sus clientes, los consumidores, qué origen tienen las yerbas que venden y en qué circunstancias y con qué aditamentos eventuales se produjo su secado y su molienda, procesos estos que sí están en manos de los Puerta y probablemente son realizados en sedes donde Pedro miraba las protuberancias de Germán y se sentía con ganas de tirarle licor en el ombligo. Y también sería bueno saber algo de lo que pasaba en las instalaciones donde se confeccionaban los cigarros de la fábrica de los Puerta, actividad en la que, según Pedro, “comisionaba” Germán Kiczka, el del ombligo atractivo. Sodoma y Gomorra.

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