2024-09-04

Pedofilia, “bromas” y cigarros

“El discurso de Pedro condena eso”, dijo el yerbatero y ex embajador Federico Ramón Puerta. “Eso”, a lo que se refirió el ex diplomático, fue el relato jocoso que hizo su hijo Pedro, presidente del mileinista Partido Activar, sobre dónde conseguir y cómo usar un yuyo que hace perder la capacidad de reacción a las mujeres y las deja indefensas para ser “conquistadas”. “Pedro denuncia, condena eso”, dijo Puerta; pero por más que se mire, escuche y re escuche el video en el que el joven mileinista cuenta, riendo a carcajadas, que él mismo “conquistó” con tal infame método, no se advierte la más mínima condena a ese infame método usado para abusar sexualmente, o violar, estuprar, (y hasta matar, porque las sustancias que hacen perder la voluntad muchas veces llevan a la muerte).

También dijo el ex embajador que Pedro, cuando publicitó el terrible método, “estaba bromeando”. ¿Bromeando, sobre un sistema criminal? ¿Bromeando, poniéndose él mismo como protagonista de uno, o quizá de varios casos de tal criminal manera de “conquistar”? A los investigadores y al juez que lleva la causa, evidentemente no les parece que aquello haya sido una broma; y ayer allanaron el local donde funciona el canal de streaming (sistema de difusión de videos y audios), desde el cual Pedro Puerta, teniendo a su lado a Germán Kiczka, hizo el relato de cómo conseguir y cómo usar para abusar de mujeres el yuyo que entra de lleno en la categoría de “drogas para violar”.

Al ser entrevistado para consultarlo sobre estos casos y sobre el allanamiento a sus establecimientos de Apóstoles, Federico Puerta también afirmó que él es una víctima, un perseguido político desde hace años. Y se estaba hablando, sus entrevistadores querían hablar sobre eso, de un caso criminal aberrante que ha tenido, o incluso quizás siga teniendo, como víctimas a niños de muy pocos años; esos niños son las víctimas verdaderas y queda bastante feo que un grandulón, con muchos antecedentes políticos, como Federico (o Ramón) Puerta quiera aparecer como si fuese él la gran víctima de todo esto.

Por otra parte y en el mismo contexto informativo de esas declaraciones tan fuera de lugar del mencionado Puerta, algunas crónicas periodísticas, citando fuentes relacionadas a las investigaciones sobre los hechos de pedofilia por los que se acusa a los Kiczka, relataron que en el ayer allanado local llamado Social Club, desde el cual Pedro y su compañero Germán transmitían sus “bromas”, era común que el dueño, Pedro, invitase a algunos concurrentes a “pasar al fondo” para conocer como se elaboran la yerba y los cigarros, ya que allí se encuentran algunos de los establecimientos yerbateros y cirgarreros de la familia Puerta. “Pasen al fondo, a conocer…”.

A conocer, por ejemplo, cómo se elaboran los puros de la cigarrera de los Puerta, en la que alguna actuación desempeñó Germán Kiczka. A miles de kilómetros de allí, en un pueblo de Rumania, Europa del Este, una fábrica de cigarros lanzó una “puro” con el nombre “Mónica Lewinsky”. Algunos que recuerden pormenores de la denuncia que pesó hace ya varios años sobre el entonces presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, sabrán quién fue y qué sufrió la señorita Lewinsky y qué contó ella sobre el uso de cigarros que solía hacer, junto a ella, dicho presidente.

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