Incendios que se acercan
En el norte del continente americano los centros médicos todavía están tratando a pacientes afectados por los gigantescos incendios ocurridos en los últimos años, que desparramaron humos nocivos en amplias regiones de Canadá y de Estados Unidos de América; y ya vuelven nuevas oleadas de fuego en varias zonas de ese norte.
En tanto, ahora, el sur del continente está siendo oscurecido por las humaredas provenientes de grandes incendios que ocurren en forestas del Amazonas; humos que en estas horas están ya sobre gran parte de la Argentina, y los estamos notando en la provincia de Misiones.
La “Agenda 2030”, un compromiso adoptado por las Naciones Unidas en el 2015 preveía que los incendios, debidos al cambio climático generado por la actividad humana, serían cada vez más frecuentes y más gigantescos, en todo el mundo. Aquella advertencia fue reforzada por un estudio difundido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, donde se afirmó que “el avance del cambio climático incrementará en todo el mundo el riesgo de incendios forestales devastadores”.
Esas advertencias, así como el pacto de 193 países que dio lugar al compromiso denominado Agenda 2030, fueron y son negados y criticados ferozmente por el actual presidente argentino Javier Milei, un negador de los efectos de la acción humana sobre el clima del planeta.
Esto negacionismo de Javier Milei está quitando recursos a los organismos de prevención y a los científicos argentinos que se venían dedicando a prever los efectos del cambio climático y a recomendar medidas de salvaguardas para la salud y, en lo que se pueda, de las estructuras productivas y habitacionales.
Con esas restricciones presupuestarias, Milei deja a los argentinos aún más expuestos a los efectos catastróficos de los desastres ambientales. Esta intención del presidente quedó bien clara cuando a pocos días de asumir su cargo se produjo un fuerte temporal en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, donde unas diez mil personas quedaron con sus casas destruidas.
Milei se puso un uniforme militar y fue a visitar la zona afectada, donde dijo que no había plata para ayudarlos. Y no ayudó. En estos días, los cielos argentinos están oscurecidos por humos que muy probablemente traen partículas nocivas para la salud; nadie espera ya que Milei se preocupe en serio por esto.
Para él, los principales objetivos establecidos por las Naciones Unidas en la Agenda 2030, o sea la lucha contra la pobreza, la protección sanitaria de todas las poblaciones y las medidas de prevención para defender el planeta del cambio climático, son “porquerías” que impiden “la libertad del capitalismo”.
Consecuente con ese negacionismo, Milei viene haciendo crecer la pobreza, viene destruyendo impositivamente a pequeñas empresas y viene generando futuras humaredas tóxicas. Como un incendiario social.