Un millón de niños se van a dormir sin comer mientras las lácteas tiran la leche por falta de ventas
La situación alimentaria en Argentina atraviesa un momento crítico que afecta gravemente a la infancia y a las familias más vulnerables. Uno de los datos más alarmantes es la caída del consumo de lácteos en los niños, lo que pone en riesgo su desarrollo y bienestar.
Los datos que circulan entre las empresas reflejan una realidad preocupante: 10 millones de niños en Argentina han reducido su consumo de carne y productos lácteos en comparación con el año pasado. Además, el 58% de las familias han disminuido la ingesta de frutas y verduras, mientras que la única categoría de alimentos que ha aumentado su consumo es la de fideos y harinas, con un incremento del 24%. Incluso el consumo de yerba ha caído un 20%, un reflejo de la crisis económica que atraviesa el país.
El sector lechero se encuentra en una situación dramática. Las políticas del gobierno de Javier Milei no brindaron el apoyo necesario a los productores lecheros, lo que provocó el cierre de muchos tambos y la pérdida de grandes cantidades de leche debido a la caída del consumo. La crisis afecta no solo a los productores, sino también a millones de niños y familias que ya no pueden acceder a este alimento esencial. Nestlé anunció la paralización de su planta en Villa Nueva, Córdoba, durante el mes de marzo, obligando a sus 189 empleados a tomar vacaciones forzadas.
La empresa justificó esta medida por el exceso de stock acumulado, resultado de una disminución en las exportaciones y una caída en la demanda local. La planta de Villa Nueva se dedica principalmente a la producción de leche en polvo y leches UHT, productos esenciales en la dieta infantil. Sin embargo, la reducción en el consumo ha llevado a la empresa a tomar decisiones drásticas, como la suspensión temporal de la producción. Sancor, Granja Tres Arroyos, Toyota, Nissan, y ahora Nestlé todas despiden, suspenden o “licencian” trabajadores por la baja del consumo.