OTRA FARSA PRESIDENCIAL CON UN TRASFONDO DE USD 5 MILLONES
Eso hay que cortarlo de la entrevista, porque “le puede traer un quilombo judicial” a Milei. Así se dijo y así se hizo. Autocensura del presidente y censura lisa y llana por parte de un funcionario de mucho poder real que impuso el corte y convirtió en una farsa la defensa del cuestionado presidente.
Con otro aspecto que pocos se animan a expresar: el “censor” al presidente Javier Gerardo Milei ¿ejerce una suerte de “tutoría” presidencial o directamente una “curaduría”?. Es que fue hasta grotesco para todos los presentes como irrumpió mientras el Presidente hablaba indicándole qué debía expresar y qué no con un fiel de fecho en que se transformó el periodista Joni Viale, que “interpretó” la interpelación del asesor “tutor, curador” que con una suerte de “magnetismo material” paralizó ¿felizmente? al presidente Javier Gerardo Milei.
Durante más de una hora, en entrevista grabada para un programa de televisión, el presidente Javier Gerardo Milei insistió, con sus palabras, sus gestos y sus miradas, en presentarse como alguien espontáneo, sincero y dispuesto a contestar sin rémoras cualquier pregunta. “Yo soy así”, dijo reiteradamente durante la grabación de la entrevista pactada con la intención de que el presidente trate de salir del pantano en que él mismo se sumergió al divulgar la existencia y supuesta bondad de una especulación financiera que en las horas siguientes de esa manifestación presidencial empezó a revelarse como un gran fraude.
“Me entusiasmé”, explicó el mandatario para justificar su apresurado elogio público al mecanismo que llevó a que en pocas horas miles de inversores perdieran millones de dólares. Y ese fue el tono y la idea guía de toda la larga hora de la entrevista: Milei es espontáneo, sincero, entusiasta, etcétera. Sin embargo, parece que todo fue una farsa, como tantas otras actuaciones de este mandatario: la grabación de la entrevista fue interrumpida por el principal asesor de Milei para eliminar algo que se había dicho.
“No es conveniente”, consideraron los operadores del encuentro; e inmediatamente tijeras, cortes, censura, y acuerdos sobre cómo tenía que seguir la nota televisiva. Nada espontáneo, nada de sinceridad presidencial, nada de independencia del periodista que entrevistaba.
Sí, en cambio, una farsa pactada. ¿Para encubrir un delito que día que pasa es más dañoso ahora con 75 mil perjudicados? Puede explotar la verdad a poco que se devele quién cobró 5 millones de dólares en un opaco, estrecho y reducidísimo entorno presidencial.
Según sostuvo el empresario dueño de $LIBRA, Davis, con su alarde de que “le pago a su hermana, le envió dólares a su hermana, y controlo a Javier Gerardo Milei”, tratándolo de “negro esclavo” al Presidente Javier Gerardo Milei, en sus diálogos.
Davis: “Podemos tener un tweet de Milei y conocerlo en persona para promocionar”
“Yo controlo a ese negro”
El otro dice
“Eso es tremendamente enfermo”
Y vuelve
Davis:“Yo le mando dólares a su hermana y él firma lo que yo diga y hace lo que yo quiera”, “una cosa de locos”
El colaborador de Milei que interrumpió las declaraciones del mandatario y dio instrucciones sobre qué se podía decir y qué no en la entrevista, fue Santiago Caputo, a quien se lo suele señalar como uno de los tres que manda desde el poder del Estado; los otros dos serían Karina Milei y Javier Gerardo Milei.
El periodista que entrevistaba al presidente, inmediatamente se mostró dócil a la observación de Caputo y dijo entender por qué había que cortar parte de sus preguntas y de las respuestas del presidente; “entiendo”, dijo, eso “le puede traer un quilombo judicial” a Milei. De todas maneras, el “lío judicial” ya está en marcha y asoman nuevos “líos”.
Una curiosidad en esta historia, o historieta, es que, durante la entrevista en cuestión, Javier Gerardo Milei, junto a sus autoelogios por ser supuestamente “espontáneo” y “abierto” en sus relaciones, consideró que este escándalo en el que ahora está sumergido, con posibles consecuencias judiciales, le había enseñado que debe cuidarse más y no dejar que se le acerquen quienes pueden hacer algún daño a su imagen.
Pero precisamente mientras estaba declarando eso en la grabación que poco después sería oficialmente difundida, alguien de los que estaban en la oficina presidencial (Caputo y algunos pocos más, todos declaradamente mileinistas) se ocupó de apoderarse de la grabación que había sido censurada y la “filtró” a los medios, de manera que minutos después todo el país podía ver al poderoso asesor Caputo hablarle al oído a un disminuido presidente, instruyéndolo, y acordando algo con el entrevistador; evidenciándose así qué poco espontáneo es este presidente y qué poca libertad permite. ¿Javier Gerardo Milei o el “grupo” que evidentemente lo tiene entornado y manda?. Cada lector tendrá su criterio.