2025-02-27

El teatro armado

Cuando en abril pasado el ministro de Defensa de Argentina, Luis Petri, fue a Dinamarca para firmar el contrato de compra de aviones, quedó en claro que la idea central, sino la única, de efectuar esa compra fue la de montar otros actos demagógicos para tratar de sostener, sea como sea, la imagen del presidente Javier Milei tanto dentro del país como en el exterior.

Cumpliendo con esa directiva, el ministro Petri montó un acto en el cual, hablando públicamente desde Dinamarca con el presidente y vestido con abrigo miliar, dijo: “Muchas gracias, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Usted está llevando las banderas de la libertad a todos los rincones del mundo y esto también se siente y resuena en Dinamarca”.

Los funcionarios dinamarqueses que asistían a ese montaje teatral, quedaron sorprendidos por ese patético intento de mejorar la imagen del jefe de Estado argentino. Bien sabían esos funcionarios que no solo nada bueno de Milei se sentía y resonaba en aquel país, sino todo lo contrario, al punto que el presidente argentino, que tenía previsto viajar a Dinamarca para asistir al acto de firma del mencionado contrato, decidió a último momento no ir, dejando la firma en manos de su ministro de Defensa.

Nunca se explicó bien por qué Milei suspendió abruptamente su visita, pero algunas raras explicaciones dadas desde el Gobierno indicaron que se trató de una cuestión de seguridad, pues se habían recibido amenazas; y el mismo Milei explicó la interrupción de su gira por Europa, incumpliendo con la etapa en Dinamarca, diciendo: “Si no me volvía antes, era boleta”.

De todas maneras, el ministro Petri sí se animó y trajo del país nórdico una boleta de compraventa de 24 aviones de combate, por los cuales Argentina pagará 300 millones de dólares a Dinamarca y deberá pagar otros 300 millones, pero a los Estados Unidos de América, para dotar a esas naves aéreas de armas en serio, ya que los comprados vienen con armamentos que solo sirven para entrenamientos, o sea que si hay que “ir a la guerra” con esos aviones (¿tendrá algo en mente Milei al respecto?), la Argentina tendrá que abastecerse de armas comprándolas al país actualmente gobernado por Donald Trump.

El primero de esos aviones de guerra “llegará antes de fin de año”, afirmó Petri, en aquel abril del 2024. No llegó ninguno en ese lapso, pero ahora sí: hace unos días, se trajo desarmado el primero de la gran compra, pero no uno de los 24 sino el que en la boleta propagandística se denominó el “más uno”, porque el paquete incluye 24 aviones que algún día estarán en condiciones de ser operados para eventuales combates y este “más uno” que se usará para adiestramientos en tierra: 25 en total, o 24 y medio, si se quiere ser preciso.

Los en serio, los 24 que vuelan, irán llegando en tandas, probablemente seis por año. Los expertos dicen que son buenos aviones, de lo mejorcito que hay entre la mercadería vieja. Aunque tengan varias décadas de existencia, se afirma que pueden servir todavía unos veinte o veinticinco años más.

Pero a Milei lo que más le interesa de esa compra es la serie de actos teatrales que piensa montar con ellos, uno de los cuales se cumplió esta semana con la presentación del primero de dichos 25 aviones (o 24 y medio), el que servirá para entrenamientos. Con cada una de las siguientes llegadas de partes de la compra, el aparato de Milei pondrá en escena otro acto de la obra, buscando que este mandatario argentino aparezca ante el mundo como un gran piloto de combate.

Algo que pocos, probablemente nadie, estarán ya dispuestos a creer. Y mientras se espera la llegada de los otros aéreos provenientes de Dinamarca, ya se comenta, incluso desde una voz cercana al ministro de Defensa, que se habría registrado algún acto de corrupción en torno a las obras para construir o adecuar instalaciones acordes con las exigencias de los nuevos huéspedes.

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