Las masacres étnicas en Siria suman 1.000 muertos y el presidente llama a la unidad
El presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, pidió ayer “unidad nacional” después de tres días de enfrentamientos que derivaron en la oleada de violencia más mortífera en 13 años de guerra civil, que enfrenta a los leales del depuesto presidente Bashar al-Assad con los nuevos gobernantes islamistas del país y dejaron más de mil muertos, en su mayoría civiles alauitas.
Los enfrentamientos continuaban por cuarto día consecutivo en la región costera del oeste de Siria, densamente poblada por miembros de la minoría alauita. El máximo comandante de un grupo armado kurdo sirio, cuyas fuerzas libran una batalla separada con Turquía, culpó a las facciones islamistas respaldadas por el gobierno de Ankara de algunos de los actos de violencia más inquietantes: las supuestas ejecuciones de civiles pertenecientes a la secta alauita de Al-Assad. Turquía no respondió inmediatamente a la acusación.