2025-03-14

SONÓ DE NUEVO: ¡QUE SE VAYAN TODOS!

Mientras el presidente Javier Milei era repudiado en Bahía Blanca, por gente que está hace días sin agua para tomar, sin siquiera un sorbo de agua, diputadas nacionales del mileinísmo jugaban a la guerra y al carnaval tirándose vasitos de agua. Cerca de ellas, otros diputados mileinístas se agarraban a las trompadas, haciendo realidad, más no sea entre ellos mismos, lo que días atrás intentó Santiago Caputo: que en el palacio de las leyes “haya piña”.

El miembro del triunvirato que manda en la Argentina fracasó antes en su intento de generar una pelea a trompadas en un pasillo de la Cámara de Diputados de la Nación. Con esa intención y como todos recordarán, este “triunviro” llamado Santiago Caputo en la vida real, acorraló hace unos días al diputado radical Facundo Manes, insultándolo y exhibiendo una provocadora prepotencia física, de tal modo que no se puede no pensar que buscaba que su agresión hiciera perder el control a Manes y que este reaccionara mal.

Caputo, para decirlo claramente, buscaba ir a las piñas (bien rodeado, claro, de varios camaradas suyos, su guardia pretoriana). Pero el legislador crítico de ciertas medidas de Milei supo controlarse y no se prestó a que el palacio de las leyes se convierta en un reñidero; y probablemente también evitó que lo dejen medio muerto a patadas los acompañantes de Caputo.

Fracasó entonces ese poderoso integrante de la actual junta de comandantes de la Nación cuando quiso “piñas” en la Legislatura. Pero pocos días después, como si ese integrante del trío gobernante tuviese algún poder maléfico, los enfrentamientos físicos, con exhibiciones de box y de lucha vale todo, aparecieron, no ya en los pasillos sino en el recinto (sagrado, dicen algunos) de la Cámara de Diputados de la Nación, en el lugar donde se discuten y se votan las leyes que rigen la vida cívica. Allí, y en plena sesión legislativa, algunos diputados se trenzaron en peleas; pero, curiosamente, entre mileinístas. Con furia, “ellos” se agarraron a trompadas, y “ellas” jugaron al carnaval, revoleándose insultos todos.

Se puede pensar que el poder paranormal del Caputo no es tan fuerte y algo le sale medio desviado, por eso su designio de generar peleas físicas se materializó entre sus propios camaradas; o en cambio se puede pensar que sí tiene mucho poder misterioso y “mandó” que se materialice precisamente eso que sucedió; peleas entre los suyos, quizá con la idea de alterarles aún más sus pensamientos. Y para gobernar en el caos, incluso en el caos de su propio entorno, como suelen querer los déspotas.

Casi simultáneamente al momento de las trompadas, patadas, empujones y arrojadas de aguas entre mileinístas en la legislatura nacional, el presidente de la Nación hacía una visita relámpago a la destruida ciudad de Bahía Blanca, donde, como era de suponer, encontró fuertes repudios de la población.

¿Ambos casos, el de los diputados que se fueron a las manos y el del presidente repudiado, fueron imaginados por Santiago Caputo y logrados gracias a su “poder brujeril”? Puede suponerse esto último ya que se entiende que, si Milei decidió finalmente ir, aunque sea muy de paso, al lugar afectado por una tremenda inundación, fue porque se lo recomendó su asesor y compañero de triunvirato, Santiago.

Por otra parte (¿o fue también parte de lo inducido por dicho poder?), resulta impresionante que mientras miles y miles de habitantes de la inundada Bahía Blanca están sin agua potable, sin siquiera agua para tomar, las diputadas nacionales del partido de los Milei se estuviesen públicamente tirando vasitos de agua entre ellas.


“BALAS” DE GAS


Pero mientras todos estos escenarios señalados, imaginarios con poderes del satanismo, se presentaban reales otros cuadros que se encuentran encarnados en la vida de los seres que transitan por la Casa del poder mayor del País, y esos mismos hombres y mujeres imaginaban cómo ampliar el escenario de los miércoles en el Congreso de la Nación, que tienen a los jubilados y pensionados de la Nación como actores-víctimas de golpes y vejámenes físicos por parte de las autoridades policiales, más aún que los escuálidos 279.000 pesos que reciben como sueldo.

Escenario, para con el cual “tapar”, “ocultar” las dolorosas fotos y escenas que nacieron en la ciudad de Bahía Blanca, con 16 muertos y 94 -atención al número- desaparecidos producto de la desidia, falta de aptitud humana, y tal vez alguna ¿dolencia mental? de Javier Gerardo Milei; además de la apetencia dineraria de su hermana Karina Milei, su asistente cercanísimo Luís “Toto” Caputo, su jefe de Gabinete Guillermo Francos, Lilia Lemoine, Menem el presidente de la Cámara de Diputados, etc, etc, etc.

Imaginó entonces una de las ministras “con votos”, Patricia Bullrich, una especialista en violencia, tornar un poco más relevante la sesión de “pegar a la bolsa” de los miércoles a los jubilados, con un poco más de rigor, más violencia, más dolor, ¿más placer personal?, para “tapar” la rutilante frase y actitud de Javier Gerardo Milei de un año antes en la misma Ciudad de Bahía Blanca, cuando con muerte y destrucción en la Ciudad se desentendió totalmente de sus obligaciones presidenciales, que primeramente es asistir y dar contención a los argentinos en tragedia, afirmando en aquella ocasión: Bahía Blanca debe hacerse cargo de la reconstrucción de los daños.

De un virtual ciclón que la había azotado con muertes incluidas. No pensaron ahora los mismos funcionarios que alababan a Javier Gerardo Milei hace un año por “la dureza” de principios que expuso ante el dolor de la gente, abandonándola a su suerte, que los hechos de ahora ¿no fueron “casualidad”?.

Ellos los liberales de derecha o como quieran llamarse, tan afectos a las matemáticas y la economía, no habrán hecho un cálculo matemático de la posibilidad que se repita un siniestro de mayor magnitud en el mismo sitio, un año más tarde como lo ocurrido en Bahía Blanca; tal vez no, pero el suceso está ahí, como un testigo que grita y pide justicia porque no cumplió Javier Gerardo Milei con su deber de asistir; y durante todo el tiempo transcurrido entre un siniestro y el otro realizar las obras necesarias para que Bahía Blanca, sus habitantes, ahora no padezcan 16 muertos y 94 desaparecidos en las turbulentas aguas.

La violencia de esta semana en la Ciudad de Buenos Aires que dejó una persona luchando por su vida a raíz de un impacto directo, recto, de una granada de gas lacrimógeno, además de otros lesionados y 114 detenidos en cercanías del Congreso Nacional fue una acción perfectamente planificada, ejecutada y hasta con proyección exacta de sus efectos dañosos o “pérdidas colaterales”, por los expertos en seguridad que rodean a la Ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich. Una Ministra que además tiene in pectore ser presidente de la Nación.

Ya lo intentó sin suerte en el 2023. Pero sumó sus votos al actual presidente Javier Gerardo Milei y ahora seguramente va por más en “la segunda vuelta”, enfrentando hasta a quien le abrió las puertas del partido PRO, Mauricio Macri. Pero también reemplazando en el poder a un destruido Javier Gerardo Milei que, como consecuencia de sus apetencias millonarias de dinero, como lo demostró en la recientemente creada “Cripto Moneda $LIBRA”, que, según su asociado Davies, le permitió el pingüe dinero de unos 110 millones de dólares, que afirma Davies los tiene y son de Milei.

Lo que pondrá muy cercanamente más que tarde, el depósito también de la humanidad de su hermana Karina Milei y la suya propia, en una cómoda “cuadra” o “granja” de las existentes en el penal de Ezeiza. Deberían evaluar estos hechos todos los políticos a raíz de los sucesos de este jueves de madrugada, que miles de personas protagonizaron en la Plaza de Mayo llena de bote a bote de gente, que llegó caminando, tocando cacerolas desde remotos lugares de Capital Federal, extrañamente aún de los barrios muy acomodados, y pidiendo ¡que se vayan todos!.

Un deseo “maldito” en la vida de la “clase política”, pues se propone sepultarla. Que sin embargo sus fuerzas del año 2001 no alcanzaron. Frustrada ahora la promesa de Milei de que extinguiría a la casta, renace el mandato prestado por la gente del ¡que se vayan todos!, que pareciera que lo retoma para sí. Es bueno que la política “vea” como dice el Javier Gerardo Milei de los 110 millones de dólares.

En especial la política que intenta tener los pies en dos canoas, una acción para excelsos espíritus, no para improvisados ávidos de dinero. El futuro en esta ocasión es hoy y no admite espacios para experiencias: el costo puede ser enormemente alto desde lo político, de un proyecto que quiera continuar y debe triunfar.

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