El pontificado del Papa Francisco
Su pontificado comenzó en marzo de 2013 y se caracterizó por una participación activa en los grandes conflictos de la humanidad y por su impronta reformista. En su prédica, en especial dirigida a los jóvenes, promovió el compromiso hacia los más pobres y los migrantes y advirtió los peligros del “dios dinero”.
Francisco le prestó especial atención a los conflictos internacionales e intercedió, entre otras, por la paz en las guerras palestino-israelí y ruso-ucraniana. También llamó a cuidar al medio ambiente y abogó por controlar los capitales especulativos. Desde la palabra y el ejemplo, promovió reformas en la Iglesia Católica para lograr una mayor transparencia.
El Papa Francisco tuvo a los jóvenes como uno de sus destinatarios principales
Con la Argentina, su país natal, Francisco tuvo una relación cercana, atenta, pero siempre evitando inmiscuirse en la política diaria. Recibió a todos los presidentes que convivieron con su papado. Tanto Cristina Kirchner, Mauricio Macri, Alberto Fernández e incluso Javier Milei, quien llegó a calificarlo como el “maligno en la tierra”, tuvieron su foto con él.
La cuenta pendiente fue una visita al país, siempre postergada para un tiempo político más calmo que nunca llegó. Sí visitó a los países vecinos Bolivia, Paraguay y Brasil. El primer viaje a Sudamérica fue a Rio de Janeiro, a poco de asumir. En julio de 2013 viajó a la ciudad carioca para participar en la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud. En aquel viaje, uno de los primeros de su Pontificado, hizo un llamamiento a la Iglesia para que sea agente de cambio social por “un mundo nuevo” e invitó a los jóvenes a “salir a la calle y hacer lío”.
Durante su discurso hizo un balance de su visión sobre la situación que se vivía en aquel momento. “Esta civilización mundial se pasó de rosca. Es tal el culto que ha hecho al dios dinero, que estamos presenciando una filosofía y una exclusión de los dos polos de la vida, que son las promesas de los pueblos: los ancianos y los jóvenes”, afirmó.
La elección de Francisco como Papa, una sorpresa
Su elección fue una sorpresa. Ocurrió luego de la renuncia del Papa Benedicto XVI, quien volvía a ser Joseph Ratzinger, de origen alemán. Cuando el 12 de marzo de 2013 se reunieron los cardenales de todo el mundo para votar a su sucesor, la mayoría esperaba que fuera europeo, tal como sucedía desde la muerte del sirio Gregorio III en 741.
Un día después, tras cuatro intentos fallidos, finalmente hubo fumata blanca. La multitud reunida en la plaza San Pedro festejó y esperó para ver al nuevo Papa.
Inesperadamente, quien apareció en el balcón principal del Vaticano fue el entonces cardenal argentino Jorge Bergoglio, un jesuita de 76 años, ahora convertido en Francisco, el nuevo jefe de la Iglesia Católica. “Hermanos y hermanas: buenas tardes. Como todos saben, el deber de un cónclave es el de dar un obispo a Roma. Parece que mis hermanos cardenales fueron a buscarlo casi al fin del mundo”, dijo en un perfecto italiano cuando se dirigió a los fieles.
La elección de su nuevo nombre anticipó cómo iba a ser el perfil de su Pontificado. Fue en honor a Francisco de Asís, fundador de la Orden Franciscana y luego convertido en santo. Tal como hizo Asís en el 1100, Bergoglio buscaba promover la austeridad para acercarse a los más humildes y contraponerse a la opulencia de la jerarquía católica.
“Y ahora, comenzamos este camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad”, prometió Francisco durante su primer discurso como Papa.
De Flores al Vaticano
Jorge Mario Bergoglio nació el 17 de diciembre de 1936 en el barrio Flores de la Ciudad de Buenos Aires. Fue el primer hijo del matrimonio de los italianos Mario José Francisco Bergoglio y de Regina María Sivori, una familia de clase media baja, creyente y cercana a la iglesia. Desde chiquito tuvo una relación con la Iglesia.
Sus padres lo enviaron al Jardín de Infantes del Instituto Nuestra Señora de la Misericordia, lugar donde recibió su primera comunión. Luego hizo sus estudios primarios en la Escuela N° 8 “Coronel Pedro Cerviño” y el secundario en la E.N.E.T. N°27 “Hipólito Yrigoyen”, donde se recibió con el título de técnico químico.
A los 17 años decidió seguir su vocación sacerdotal y a los 22 comenzó el seminario diocesano de Villa Devoto, dirigido por sacerdotes jesuitas. Allí decidió unirse a la Compañía de Jesús, quien lo envió a Chile en 1960 para realizar el Noviciado.
Desde entonces, los valores franciscanos de la austeridad, la humildad y el compromiso con la comunidad y los pobres fueron levantados y promovidos por él a lo largo de su vida. En 1961 retomó sus estudios en Humanidades. Cursó la licenciatura en Teología en el Colegio Máximo de San Miguel donde estudió filosofía y seis idiomas: francés, italiano, alemán, inglés, latín y griego.
Ocho años después, a los 32 años, fue ordenado sacerdote y designado como maestro de novicios en Córdoba. A partir de allí tuvo un largo camino dentro de la Iglesia Católica. En 1998 sería ordenado Arzobispo de Buenos Aires.
Intentaría transmitir un evangelio cercano a los más humildes, bajo los valores jesuitas de austeridad. “Mi gente es pobre y yo soy uno de ellos”, dijo entonces. Tres años después, el 21 de diciembre de 2001, sería ordenado como Cardenal por el Papa Juan Pablo II, quien le otorgó el título de San Roberto Belarmino.
Su Pontificado
Estuvo casi 12 años al frente de la Iglesia Católica. Desde su asunción llevó adelante un cambio total en la cercanía con los fieles, como así también en la política de la Santa Sede. Promovió una apertura hacia el respeto a las diversidades, un culto a la austeridad, y un perfil de mayor compromiso con los más vulnerables.
Fue un referente internacional e intervino en diferentes conflictos internacionales e intentó interceder en favor de la paz en los enfrentamientos bélicos más candentes. Se reunió con presidentes de todo el mundo y líderes religiosos.
El “Papa del fin del mundo”
En 2013 se sabía que la salida de Benedicto XVI era inminente. Tras el proceso de la fumata blanca, Bergoglio fue elegido por los cardenales. En la previa, se hablaba de un “Papa negro” y un “Papa del fin del mundo”, en relación al nuevo líder. “Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscar un nuevo Papa casi al fin del mundo”, fueron sus primeras palabras frente a una multitud en el Vaticano.
El rol de las mujeres y la cercanía con los pobres
Una de las ceremonias más importantes para la Iglesia Católica es la conmemoración de la Última Cena de Jesús, que se recuerda en los oficios del Jueves Santo. La ceremonia incluye el lavado de pies a doce personas, en recuerdo del gesto que Jesús cumplió con los apóstoles.
A lo largo de estos años, Francisco, en esta ceremonia, ha lavado los pies de mujeres, de transexuales, presos, inmigrantes y no católicos. “Cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres”, dijo en uno de los primeros discursos de su pontificado.