2025-09-19

El horrendo desprecio de Martín Arjol

Que algunos niños se vean privados de una atención médica de emergencia y de alta complejidad, no parece ser algo que preocupe al diputado nacional Martín Arjol, ferviente seguidor de Javier Milei.

Este misionero, o mejor dicho “misionero” entre comillas, se expresó contra los niños del país en la votación realizada este miércoles en la Cámara de Diputados de la Nación, para decidir si se aceptaba o no el veto del Presidente a una Ley ya aprobado por senadores y diputados tiempo atrás, que disponía que no se le quiten recursos al Hospital Garrahan, ubicado en Buenos Aires y al que concurren miles y miles de familias llevando a sus hijos como última posibilidad para curar graves enfermedades, y que casi siempre encuentran allí la salvación de sus niños.

Milei había vetado, había pretendido anular aquella loable y necesaria resolución legislativa, y la cuestión volvió a las legislaturas nacionales para una instancia decisiva. Allí, esta semana, los legisladores insistieron y dieron una aprobación definitiva que ordena, ya sin vueltas, quiera o no el primer mandatario, darle recursos al prestigioso y necesario hospital.

Esta insistencia, en cuanto a números, pudo parecer difícil, ya que para sostener el proyecto se necesitaban al menos dos tercios de los votos en cada Cámara; sin embargo, esa exigencia se superó holgadamente. Hasta algunos diputados mileinista rechazaron el veto inhumano del Presidente. Quizá cuántas vidas de niños se salvaron con esta decisión de tantos diputados.  

Pero Martín Arjol, misionero y ex radical, se distinguió negativamente votando a favor del veto con el cual Milei, con la complicidad triste y horrible de Arjol, que intentó quitarle a los niños argentinos la posibilidad de ser atendidos, y salvados, por la reconocida excelencia médica del Hospital Garrahan.

Ojalá nunca le toque a ese legislador misionero tener que necesitar algún día de la atención médica de ese hospital, para algún niño pariente suyo. Ojalá que no; pero ahora tiene la posibilidad de que, dado el caso, ese hipotético niño pariente suyo, sea bien atendido en el Garrahan, gracias a los diputados y senadores que votaron rechazando el veto hereje de Milei.

Arjol ya venía actuando y votando en contra de intereses vitales de varios sectores de la población argentina y, especialmente en contra de los misioneros; pero ahora, con su voto a favor del odio presidencial, atacó a millones de argentinos, a millones de niños argentinos. No le fue bien en dicho intento, pero habrá que estar atentos pues, dado el camino infernal que ha tomado, es posible que esté al acecho para intentar darles otro golpe a los argentinos más necesitados y especialmente a los misioneros, a los cuales parece tener un extraño desprecio.

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