El Ministerio del Agro entregó plantines hortícolas y bioinsumos en Candelaria, Santa Ana y San Ignacio
El Ministerio del Agro y la Producción de Misiones realizó una entrega de plantines hortícolas acompañada de capacitaciones técnicas en los municipios de Candelaria, Santa Ana y San Ignacio. La iniciativa benefició a productores de pequeña escala de estas localidades, en el marco de una estrategia provincial orientada a fortalecer la diversificación productiva y brindar herramientas concretas para la sostenibilidad de la chacra misionera. En este sentido, el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, destacó que “sabemos que la horticultura es clave para la seguridad alimentaria y, con el apoyo de la biotecnología local, podemos asegurar mayor rendimiento y calidad para las familias productoras y consumidoras”. Además, la jornada incluyó capacitaciones en manejo del cultivo y sanitario, así como la utilización adecuada de biofertilizantes, a cargo del equipo técnico del Agro, representado por Jorge Florentín y Omar Jakimchuk, con el objetivo de que los productores puedan incorporar buenas prácticas desde el inicio del ciclo productivo.
Mihoba: biotecnología local para la producción hortícola
En esta entrega los productores también recibieron Mihoba, biofertilizante y biofungicida desarrollado por Biofábrica Misiones S.A. a partir del hongo nativo Trichoderma asperellum. Este insumo biológico se destaca por ser el único registrado por SENASA en la Argentina para el cultivo de yerba mate y, además, cuenta con la certificación de apto para producción orgánica, lo que lo convierte en una herramienta estratégica para la agricultura sostenible. Entre sus beneficios, mejora la disponibilidad de nutrientes en el suelo, estimula el crecimiento de raíces y hojas y protege a las plantas frente a enfermedades de impacto productivo como el fusarium. El desarrollo de Mihoba representa un hito para Misiones: es el primer insumo biológico registrado en la provincia. Elaborado con cepas aisladas del suelo misionero y adaptadas a las condiciones locales, no solo potencia el rendimiento de los cultivos, sino que también reduce la dependencia de agroquímicos, aportando a la transición hacia sistemas agrícolas más limpios y mejora la competitividad de los pequeños y medianos productores en mercados cada vez más exigentes.