Messi, frente a su última recta final mundialista: cuál será su rol con Argentina en el Mundial 2026
Messi viene de consagrarse en Qatar 2022, donde fue una de las grandes figuras del equipo de Lionel Scaloni, pero esta nueva edición de la Copa del Mundo le propone un desafío: ¿desde qué rol puede convertirse en una pieza clave para la Albileceste. “No quiero ser una carga. Me quiero sentir bien físicamente, estar seguro de que puedo ayudar y aportar cosas al grupo, al plantel”, afirmó hace pocos días al ser consultado sobre si estará en condiciones de jugar la Copa del Mundo. No dio sentencias definitivas, pero el objetivo es bien claro: convertirse en el primer jugador en disputar seis Mundiales (algo que también hará Cristiano Ronaldo). Los números de Messi con la camiseta de la Selección son imponentes, pero así y todo no reflejan al 100% lo que representa el 10 para este plantel campeón. Leo disputó 195 encuentros y convirtió 114 goles. Siete de esos tantos fueron anotados en Qatar 2022. Antes había marcado uno en Alemania 2006, cuatro en Brasil 2014 y uno en Rusia 2018. Solo en Sudáfrica 2010 se quedó con las ganas. En ese aspecto, el Goleador no debería ser un ítem irremplazable para un equipo que cuenta con Lautaro Martínez y Julián Álvarez. En cuanto al aporte referido a la experiencia hay que remarcar que apenas dispute un minuto en el próximo, Messi alcanzará los seis Mundiales jugados. Él hará historia, pero a su lado habrá un plantel maduro, que ya conoce el sabor de la gloria y buscará repetirla.
Cuál será el rol de Messi con Argentina en el Mundial 2026
En aquella frase se esconde el aporte más grande del Capitán en este momento de su vida. “Aportar cosas al grupo”, afirma y deja bien claro cuál es su importancia entre sus compañeros. Lo necesitan como un apoyo, como un ejemplo y como un símbolo. En la generación de juego es donde se vuelve irremplazable. Tirado atrás y buscando asociar pases o intentando dejar cara a cara con el arquero a un compañero, Messi sigue siendo un futbolista top. Los años pueden haberle quitado una marcha para apilar rivales, pero sus habilitaciones y la pegada no tienen nada que envidiarle a las de un futbolista joven. Es Lionel Andrés Messi. El aporte puede llegar desde una pelota parada, una gambeta ante un rival cerrado, un pase-gol, una definición o hasta la sola presencia en campo, que no es poco. El 10 se ganó el respeto del fútbol mundial y su última función alguna sorpresa traerá.