La Policía brasileña arrestó al expresidente Jair Bolsonaro
Jair Messias Bolsonaro, 70 años, expresidente de Brasil y golpista convicto, ha sido trasladado ayer de su chalé, donde estaba en arresto domiciliario, a la principal sede de la Policía Federal en Brasilia por orden del juez ante “el elevado riesgo de fuga” y por haber violado la tobillera electrónica. Los agentes han tocado la puerta poco después del amanecer. El ultraderechista llevaba desde agosto confinado en su casa por orden judicial. Y en septiembre fue condenado a 27 años de cárcel por liderar un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022. La prisión preventiva se produce cuando Bolsonaro apura su último recurso de apelación y horas después de que su hijo mayor, el senador Flavio Bolsonaro, convocara a sus seguidores a unirse a una vigilia a las puertas del chalé familiar. La Policía ha constatado que minutos después de la medianoche del viernes al sábado, la tobillera que vigilaba cada uno de los movimientos del expresidente fue manipulada. El juez que lleva el caso, el ya famoso Alexandre de Moraes, lo considera prueba evidente de que la intención de Bolsonaro era “garantizar la fuga” aprovechando la confusión que crearía la protesta convocada por su hijo. Añade el togado que la Embajada de Estados Unidos queda a 15 minutos en coche y recuerda que Bolsonaro ya sopesó pedir asilo político en Argentina a su aliado Javier Milei antes incluso de ser juzgado. Él se considera víctima de una persecución política. El magistrado ha solicitado que, en atención a su calidad de antiguo presidente, Bolsonaro no sea esposado ni expuesto públicamente. Y que, dados sus problemas de salud, haya un equipo médico de guardia.