2025-11-24

Antes de su primer viaje afuera de Roma, el Papa León XIV pidió que los cristianos estén “unidos como signo de paz”

El Papa León XIV alienta en un flamante documento “un renovado empeño en la profesión de la fe”, recorre la historia del Concilio de Nicea y evidencia su valor ecuménico. A días de su primer viaje al exterior, el 27 de noviembre hacia Turquía, donde rendirá homenaje al histórico Concilio. “En la unidad de la fe proclamada desde los orígenes de la Iglesia, los cristianos están llamados a caminar concordes, custodiando y trasmitiendo con amor y alegría a Jesucristo”, dijo el Pontífice. León XIV lo escribió en la “Carta Apostólica In unitate fidei”, en el 1.700 aniverario del Concilio de Nicea, que consignó ayer la Iglesia. Su viaje “será un renovado empuje en la profesión de la fe, cuya verdad que desde hace siglos constituye el patrimonio condiviso entre los cristianos merece ser confesada y profundizada en manera siempre nueva y actual”. El Pontífice solicitó un examen de conciencia a propósito del Credo de Nicea que “inicia profesando la fe en Dios, el Omnipotente, el creador del cielo y de la tierra”. El Papa Prevost mandó el documento a la Comisión Teológica Internacional “para profundizar la importancia cultural y social del Concilio de Nicea”. León XIV destacó que “el restablecimiento de la unidad entre los cristianos no nos hace más pobres; en cambio, nos enriquece. Se trata de un desafío teológico y, aún más, de un desafío espiritual que pide el arrepentimiento y la confesión de parte de todos. Por esto tenemos necesidad de un ecumenismo espiritual de la oración y el culto, como ocurrió en el Credo de Nicea y Constantinopla”. Su Santidad recuerdó que “yendo para atrás en el tiempo” su predecesor León XIII explicó que el Concilio de Nicea vio el alba durante “la más grande crisis en la historia de la Iglesia del primer milenio”. Recordando en el mundo de hoy el sólido vínculo de la liturgia y la vida cristiana con el “Credo de Nicea y Constantinopla” demandó “qué hay en la recepción interior del Credo hoy” y planteó que los cristianos son en parte responsables de esta situación, porque no testimoniaron la verdadera fe y escondieron el verdadero rosto de Cristo con estilos de vida y acciones lejanas al Evangelio. Y ocurrió que “se han combatido guerras, se ha matado, perseguido y discriminado en nombre de Dios, en lugar de anunciar un Dios misericordioso y se ha hablado de un Dios vengativo que difunde terror y castiga”. En cambio, explicó el Pontífice, porque en el centro del Credo está la profesión de fe de Jesucristo nuestro Señor y Dios. “Se debe empeñarse a seguir a Dios como Maestro, compañero, hermano y amigo”, teniendo en la mente su camino que no es “largo y comodo”, sino un sendero “empeñativo y hasta doloroso”. Concluyó el Papa: “Frente a la catástrofe, a las guerras y a la miseria, podemos testimoniar la misericordia de Dios a la personas que dudan de El, si ellas experimentan su misericordia a través de nosotros”.

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