2025-12-01

¿SERÁ UN DICIEMBRE NUEVO O “VIEJO” EL DE HOY 1?

VIENEN POR “TODO” EN EL 2026
Viejos dichos en nuestra Misiones son muy populares y se aplican tanto a la naturaleza como a las acciones de los hombres. Tal vez el más productivo es aquel que señala “que si uno planta da” en significación directa a la acción de trabajar en nuestra tierra fértil aún en las pedreras donde si uno tira un puñado de maíz, al tiempo, con una lluvia nace un rico maizal o la enseñanza de que para plantar primero “hay que limpiar y preparar la tierra”.

Criterios básicos que claramente se aplican a la política en lo sustancial de ella, cabiendo ahí una pregunta de las más simples: ¿sabrán y aplicarán en sus acciones y sus vidas estos principios los políticos?. Es fundamental saber esto para la gente, pues de aquello que hagan con el poder los políticos será el destino de los pueblos, su felicidad, su hambre, sus miserias y alegrías.

Misiones, nuestra Misiones, desde que arrancó el Gobierno Nacional, cuyo timón lo lleva el presidente Javier Gerardo Milei y su hermana Karina Milei, allá en diciembre del año 2023, nunca habrá pensado que sus votos que lo entronizaron en el poder servirían para que sin la mínima piedad estas personas de La Libertad Avanza destruyan la principal economía que es la columna vertebral de nuestra economía provincial, la yerba mate.

Sin motivo aparente que lo justifique, salvo que se haya querido beneficiar a algún grupo económico, se quebró por el espinazo la realidad económica de unas más de 150 mil personas que giran de manera directa a esta actividad productiva. Tan violenta y sorpresiva fue la acción que paralizó a la gran mayoría de los misioneros, en medio de las risas de los Ministros de la Nación, Federico Sturzenegger “el coloso” y Luis “Toto” Caputo, que recomendaron a los productores misioneros que se dediquen a otra actividad económica o “que vendan sus chacras”, tal vez en un lapsus en el cual se les escapó sus verdaderas intenciones.

Poca respuesta política tuvo desde el Gobierno Provincial, también sumido en el desconcierto de un Gobierno Nacional que sí venía por todo. Por todos los recursos económicos de las Provincias, entre ellas Misiones, por supuesto, donde también tuvo como reflejo acá la presencia de una oposición política que le hizo el caldo gordo a las maniobras que se impulsaban desde Nación. Difícil fue sostener el criterio que expuso el Gobernador Hugo Passalacqua de que “El Pez Grande se come al pez chico”, una realidad concreta de lo que venía ocurriendo.

Tal vez, la complacencia buscando con maniobras políticas “florentinas” dinero que escaseaba, debilitó el accionar de aquellos misioneros que quisieron enfrentar la situación a pie firme. Consolidándose en los 23 meses de gestión de La Libertad Avanza con Javier Gerardo Milei y Karina Milei no solo el quebranto de la economía yerbatera, sino que ellos posiblemente hayan agotado las reservas del Tesoro Provincial, invertidas en sostener en “algo” las actividades económicas de todos, que día a día fueron perdiendo consistencia.

Cosa curiosa pese a todo esto, ahora en octubre nuevamente la gente le votó a LLA, habiendo presentado el oficialismo tal vez a su mejor candidato. Sin que hasta ahora se haya producido una autocrítica en el Gobierno Provincial y su espacio político, por lo menos de manera pública, se haya reorientado alguna gestión mal encaminada o simplemente se haya remplazado algún subsecretario en el Gobierno que compró equivocado una pelota de fútbol, para intentar tener nuevamente las mil en depósito que siempre existieron, para entregar a los niños y no tan niños, para un momento de sana diversión. Piensan que todo está bien en el campo popular en Misiones, posiblemente, sin siquiera percibir de cerca ni lejos el mal humor social que comienza a crecer como en una olla a presión, peligrosamente.

No piensan que es necesario de nuevo trazar una estrategia de acción para Misiones contra esta verdadera mancha venenosa que amenaza contaminar con miseria a todos tal vez, pero es necesario hacerlo para poder continuar con el crecimiento de nuestra Misiones. Tienen solo que valorar que no solo el año 2024 no estuvo bien. Este 2025 que se va fue peor.

Aplicándose acá un viejo principio de un sabio físico: “acciones iguales solo generan resultados iguales”, si no se traza un camino estratégico de “lucha” este diciembre del año 2025, pues sino será matemático más que posible que el próximo año 2026 nos encuentre peor, con el aditamento que nos faltará posiblemente el combustible para la “lucha”, quedándonos con el solo consuelo de la esperanza, que la solución nos vendrá por fuerza de la fortuna o de que Dios es argentino y misionero, un hecho cierto, pero cuando existe merecimiento. Dios, Jesús y el Espíritu Santo no acompañan la falta de coraje como condición básica, faltando después todavía muchos valores, humanos, sobre todo.

“AHORA REMEDIOS”- SUELDOS Y GESTIONES
El Gobernador Hugo Passalacqua en tanto dispuso en la semana la continuidad del programa “Ahora Remedios” hasta el día 31 de diciembre. El Plan alcanza ahora a unas 170 mil personas jubiladas, comprende a las compras realizadas en las farmacias adheridas con un tope de devolución de $42.000 por tarjeta y por comercio, con un reintegro del 15% en compras con tarjeta de débito realizadas. La herramienta integra la política de protección a los jubilados.

Es una línea de acción que surgió del acuerdo entre farmacias y el Banco Macro, con participación del sector Público y Privado. También Passalacqua dispuso el pago de los sueldos de la Administración Pública el pasado 29 de noviembre, exponiendo la fortaleza en el manejo de los impuestos de la gente, su administración eficiente, austera y sin gastar un solo peso que no tenga el respaldo de los recursos pertinentes.

Así, Misiones una vez más integra el podio de las 3 Provincias del País que pagan sus salarios antes del vencimiento del mes correspondiente. El Gobernador Passalacqua dio la bienvenida en Puerto Iguazú a la 14 Convención Anual del Grupo GEA, uno de los encuentros corporativos más importantes del trade turístico argentino, que por primera vez se realiza fuera de la Ciudad de Buenos Aires.

La apertura tuvo lugar en el Centro de Convenciones inaugurado el pasado 11 de octubre, y reunió a más de 850 agentes de viajes, operadores, empresarios y autoridades de todo el país y de países vecinos. El Gobernador Hugo Passalacqua participó el sábado de la apertura de la 8ª Fiesta Provincial de las Frutas Tropicales, en el Polideportivo Municipal de Almafuerte.

La celebración, que se extendió hasta ayer domingo, congregó entre 70 y 80 familias productoras y propone un recorrido por la diversidad frutícola de la zona, con mamón, banana, palta, piña, mango y maracuyá como protagonistas, además de stands gastronómicos, artesanías y espectáculos en vivo que deleitaron a los concurrentes. Un Gobierno presente, al lado de la gente fue posible advertir una vez más.

VERSIÓN FINAL DE LA ANGUSTIA COTIDIANA
La vida económica de las provincias está profundamente condicionada por la macroeconomía que define la Nación. El funcionamiento de la economía es como una corriente que baja desde arriba: las provincias reciben el agua que deja el sistema macro. Si arriba hay sequía, abajo no hay forma de llenar los baldes.

La inflación, las tasas de interés, el tipo de cambio, el ajuste del gasto nacional, las retenciones, las importaciones, la política salarial y la recesión industrial: todas estas variables cruciales se deciden en Buenos Aires y moldean directamente, el consumo, el empleo, el comercio y la inversión en cada rincón del país.

Los ejemplos son elocuentes. Misiones puede promover el turismo, sostener programas de crédito, administrar sus cuentas con equilibrio o acompañar a sus principales sectores productivos, pero no puede evitar que el consumo caiga cuando la Nación seca la plaza de pesos, ni que se frene la construcción cuando la obra pública nacional se paraliza, ni que se derrumbe el precio de la yerba cuando el Estado Nacional desregula el mercado y deja sin funciones al INYM. Las provincias gestionan, pero la macroeconomía define el clima.

Ninguna provincia controla las variables que determinan el rumbo económico. No fijan el tipo de cambio, no imprimen moneda, no regulan el sistema financiero, no administran la Aduana, no establecen el nivel del gasto del Tesoro ni pueden modificar los impuestos nacionales. En síntesis: no tienen los instrumentos para revertir una crisis macro que no originaron. Están obligadas a actuar dentro de un marco que les viene dado.

Cuando la macroeconomía nacional se ordena, todas las provincias crecen. Cuando la Nación entra en turbulencia, todas las provincias la sienten. Ningún territorio está aislado ni puede “salvarse solo”. La salida empieza por reconocer lo esencial: si la macro no funciona, nada funciona.

Hoy la inflación vuelve a presionar el bolsillo: alimentos, transporte, tarifas y servicios esenciales registran aumentos que superan la recuperación de los ingresos porque llega a 30% interanual al mismo tiempo que la Nación autoriza solamente paritarias de 1% mensual, equivalente a 12% anual. El salario real cayó más de 13% en el último año y las ventas de alimentos en supermercados bajaron 12% en términos reales.

La industria, que debería ser motor de empleo, opera con capacidad instalada en niveles cercanos a los de la pandemia y arrastra caídas del 17% en sectores como el textil. La construcción, otro gran generador de trabajo, se desplomó 18% interanual. Y mientras la demanda se contrae, más empresas cierran o abren procesos preventivos de crisis.

En paralelo, el consumo turístico interno se reduce —otro termómetro del poder adquisitivo— con un 10% menos de vuelos de cabotaje ocupados. Todo esto no sucede en las provincias: sucede arriba, y abajo se siente multiplicado.

Ese mismo clima macroeconómico se verifica en Misiones con una claridad que duele. La caída del 10,2% en las ventas de combustibles —with desplomes del 7,6% en la nafta súper y del 15,4% en el gasoil— muestra que menos hogares llegan a fin de mes y menos empresas se mueven.

La morosidad en la energía eléctrica se duplicó: cuatro de cada diez usuarios está retrasado en el pago de la luz, un síntoma directo de ingresos que no acompañan el ritmo de los aumentos nacionales. En los supermercados, las ventas se redujeron hasta un 30%, generando despidos y reemplazo de trabajadores por modalidades más precarias. La caída del consumo también se traduce en cierres de comercios: se vieron cientos en Misiones a lo largo del año.

La crisis se replica en otros sectores: el empleo forestal cayó 13%, los aserraderos del Alto Uruguay venden 40% menos, la obra privada se derrumbó 45% y la obra pública está prácticamente paralizada. En Iguazú, los hoteles registran ocupación inferior al 40% en semanas que deberían ser de temporada media. Y en los hogares, la señal más clara: el endeudamiento familiar crece, con un 18% más de atrasos en tarjetas de crédito.

Frente a este panorama, aparecen dos certezas. La primera: la crisis no nace en las provincias, aunque allí es donde se la padece con más crudeza. La segunda: ningún esfuerzo local puede revertir una macroeconomía que marcha en dirección contraria.

Para corregir el rumbo, hace falta que la Nación asuma su rol: ordenar, estabilizar, recuperar poder adquisitivo y recrear condiciones de crecimiento. Hasta que eso no ocurra, las provincias seguirán administrando escasez, conteniendo daños y tratando de sostener lo que la macro derrumba. Y la ciudadanía, para exigir soluciones reales, merece tener claro dónde está el origen del problema.

En este contexto, la reunión del ministro del Interior, Diego Santilli, con las autoridades de Misiones abrió un capítulo distinto, cargado de expectativa y con proyección concreta de resultados. No fue una visita formal ni una escala de cortesía: hubo un entendimiento político claro, una coincidencia sobre el diagnóstico y un acuerdo explícito para trabajar juntos en la línea que exige hoy la ciudadanía —gobiernos transparentes, auditorías, orden administrativo, recorte de gastos improductivos— y Misiones dejó planteada su disposición a avanzar en ese mismo sentido.

El Gobernador Hugo Passalacqua llevó a la mesa un conjunto de demandas históricas y urgentes, que encontraron receptividad y compromiso de gestión: fondos adeudados de la caja previsional no transferida, recuperación de recursos vinculados al impuesto a los combustibles, reactivación de obras nacionales paralizadas, regularización de programas y transferencias pendientes, impulso al financiamiento eléctrico para la línea de 132 kV, regalías y otros mecanismos de compensación que llevan años de dilación.

A su vez, la conducción política del Frente Renovador de la Concordia Social, representada por el Ingeniero Carlos Eduardo Rovira, reforzó una agenda complementaria: inclusión plena de Misiones en la Hidrovía Paraná–Paraguay, atención prioritaria a la crisis yerbatera, y actualización de los mecanismos nacionales que afectan a municipios y sectores productivos. Todo planteado desde una posición dual: firmeza en los reclamos y, al mismo tiempo, voluntad de construir una solución conjunta.

El mensaje político que dejó el encuentro fue claro: la relación Nación–Misiones entró en una etapa de trabajo coordinado, con compromisos que ahora deberán traducirse en hechos. Y en la provincia reina la expectativa de que Santilli logre respaldos internos para avanzar rápidamente con estas gestiones, destrabar fondos y encaminar obras y programas que hoy están frenados, pero que —según se dejó trascender— ya cuentan con un sendero administrativo abierto.

Este entendimiento tiene otra derivación: la provincia prepara un paquete de medidas propias para aliviar la situación social y económica, en línea con los beneficios que la Agencia Tributaria Misiones anunció en los últimos meses como quita de impuestos y menos burocracia.

Vienen nuevas moratorias, descuentos en patente y alivios para diversos tributos, con el objetivo explícito de contrarrestar, desde el Estado Provincial, parte del daño que genera la recesión profundizada por la política económica nacional. Pequeñas herramientas locales para amortiguar una crisis que se genera arriba.

Al mismo tiempo, el Gobernador Passalacqua volvió a llevar adelante otra intensa semana de gestiones con el objeto de intentar amortiguar el impacto de la macro con herramientas propias.

El relanzamiento del programa “Ahora Fiestas”, con reintegros de hasta el 25% y cuotas sin interés entre el 20 y el 31 de diciembre, es un ejemplo de política anticíclica a escala local: sostener el consumo cuando el ingreso cae, ayudar a las familias a llegar a las fiestas y darle aire a los comercios que vienen de un año durísimo. La misma lógica se observa en otras áreas del Estado Provincial.

Mientras la economía se enfría, el sistema de salud pública se expande: el Servicio de Cirugía Plástica y Reconstructiva del Hospital Madariaga cierra el año con más de 2.000 intervenciones y una red que se articula con los hospitales de Eldorado y Oberá, formando especialistas y acercando atención compleja al interior.

Nada de esto borra la realidad central: la llave maestra de la economía la sigue teniendo la Nación. Pero sí permite marcar una diferencia entre provincias que se limitan a narrar el problema y provincias que, con márgenes estrechos, gestionan, reclaman y construyen redes de contención.

Misiones eligió ese segundo camino: discutir con firmeza la macro que la condiciona y, al mismo tiempo, sostener programas de consumo, fortalecer la salud y apostar a la innovación productiva. En un país donde la tormenta baja desde arriba, no es poca cosa tener un Estado Provincial que, aún sin controlar el clima, se ocupa todos los días de que el barco no se hunda.

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