2025-12-24

Aprender música después de los 60 años mejora la salud cerebral, según un nuevo estudio

Un hallazgo científico planteó que aprender a tocar música puede mejorar la función cerebral de adultos de más de 60 años. La investigación fue publicada en la revista Royal Society of Open Science. El trabajo fue desarrollado por la Universidad de Sheffield junto a la Western Sydney University. Durante 12 meses, investigadores liderados por la Dra. Jennifer MacRitchie analizaron a personas sin experiencia previa en instrumentos musicales. Su objetivo principal fue medir cómo diferentes métodos de enseñanza musical inciden sobre la memoria, la atención y la agudeza mental en personas de edad avanzada. El aprendizaje musical, tanto a través de la improvisación como de la replicación de melodías, produjo mejoras observables en la función cerebral. Sin embargo, la improvisación —la creación de melodías propias durante la clase— generó resultados especialmente favorables. “Nuestro estudio suma evidencia de que aprender a tocar un instrumento en la vejez — incluso sin experiencia previa — puede mejorar la función cerebral”, afirmó la Dra. MacRitchie.  El equipo científico comparó dos formas de aprendizaje: improvisar música, impulsando la creatividad y la espontaneidad, y replicar melodías siguiendo modelos o partituras. Ambos métodos resultaron positivos, pero la improvisación mostró un mayor impacto en las funciones cognitivas y en el desarrollo de habilidades motoras asociadas. La especialista detalló: “Hemos evidenciado un vínculo directo entre el avance en habilidades musicales y la mejoría en capacidades cognitivas generales”. El hecho de que la improvisación no exija memorizar secuencias largas ni depender de la repetición hace que muchas personas mayores puedan sumarse a la práctica musical sin miedo al olvido, lo que favorece la motivación y el bienestar. La investigación también evaluó la efectividad de diferentes soportes para el aprendizaje musical. Así, algunos participantes practicaron con piano real y otros utilizaron una aplicación digital. No se registraron diferencias en los beneficios cognitivos alcanzados en ambas modalidades. Esta constatación derriba barreras tecnológicas y promueve el acceso de mayores a la música, incluso para quienes no disponen de un instrumento tradicional.

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