2026-01-06

La soja inició 2026 con fuerte caída y el mercado mira con expectativas el clima sudamericano

La soja comenzó el año en caída libre, rompiendo su piso técnico y ubicándose por debajo de los US$ 10,50 por bushel en Chicago, impulsada por presión vendedora, condiciones climáticas favorables en Sudamérica y la falta de catalizadores alcistas inmediatos, un escenario que impacta directamente en la economía argentina, dado el rol protagónico del complejo sojero en las exportaciones nacionales. En primer lugar, las condiciones climáticas en Sudamérica juegan un papel determinante. Según analistas, las lluvias generalizadas en Brasil refuerzan las proyecciones de una cosecha récord para 2026, mientras que, en Argentina, aunque hubo sequías recientes, se anticipan precipitaciones que podrían atenuar los riesgos productivos. Este contexto climático favorable presiona a la baja los precios internacionales. Además, la falta de sostén significativo por parte de China, a pesar de sus compras recientes, profundiza el sesgo bajista. Según fuentes del mercado, los operadores priorizan la evolución climática en la región y las perspectivas de amplia oferta, por encima de señales puntuales de demanda. Técnicamente, los futuros de soja, harina y aceite marcaron nuevos mínimos, con indicadores de momento mayormente negativos. Por otra parte, el informe del USDA del 12 de enero se perfila como un posible catalizador para los mercados, en un escenario donde los fondos índices realizan su rebalanceo anual y las estimaciones apuntan a un aumento del área sembrada en Estados Unidos. Mientras tanto, la volatilidad y los factores macroeconómicos globales mantienen en vilo a los actores del sector, que buscan anticipar tendencias en un año clave para el agro argentino y mundial.

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