Faustino Oro tuvo contra las cuerdas al campeón francés y cerró su destacada actuación en Países Bajos con un empate
Con una gran labor ante Marc´Andria Maurizzi (18 años), el campeón francés, ex campeón mundial juvenil y N° 133 del mundo, el prodigio argentino Faustino Oro (12) cerró su actuación en Países Bajos. En la 13ª y última jornada del Torneo Challengers perteneciente al 88° Festival de Ajedrez Tata Steel, que se llevó a cabo en el Polideportivo De Moriaan Center, en la ciudad costera de Wijk Aan Zee, frente al Mar del Norte, el Messi del Ajedrez logró empatar su partida en la que estuvo dos veces a un movimiento de sumar una nueva victoria. Después de intensas 46 jugadas de una Apertura Española, y algo más de cuatro horas de juego, el niño argentino, con piezas blancas, y la estrella del ajedrez francés, acordaron la igualdad que dejó un sabor amargo en el más joven, que enseguida comprendió que el triunfo se le había escapado de sus manos. La partida fue un verdadero concierto de artificio; se trataba del segundo enfrentamiento entre ambos -el anterior ocurrió en Túnez, en 2025 en el que el francés se impuso merecidamente-, y Faustino salió desde el comienzo del juego en busca de la victoria. Después de 17 jugadas, la mayoría ejecutadas casi de memoria, el prodigio, nacido en el barrio San Cristóbal, en Buenos Aires, le imprimió brillo a su juego y decidió cambiar su caballo por tres peones de su rival.
La apuesta era arriesgada; si conseguía mantener la iniciativa la victoria estaría cerca de sus manos, pero un descuido dejaría a su rival con clara ventaja para el final de la partida. Por eso, a partir de ese momento, Faustino jugó con pie de plomo y pensó meticulosamente cada una de sus siguientes jugadas.
Las decisiones fueron siempre las mejores pero el reloj comenzó a volverse en su mayor amenaza. Es que, al llegar al movimiento 22, le quedaban solo 30 minutos para realizar 18 jugadas (en control reglamentario establece que cada jugador debe realizar sus primeras 40 jugadas en 120 minutos), y la posición parecía estar a punto de estallar.
Pese a que el francés Maurizzi -el 5° mejor ajedrecista de ese país, y que a edad más temprana conquistó el título de gran maestro con 14 años- estaba más cómodo con el manejo del tiempo de sus jugadas, intentó poner en apuros a Fausti, agudizando la lucha de la partida; una vez más las amenazas parecían más fuertes que la ejecución.
En ese terreno la lucha se volvió táctica, y de una buena o mala combinación de jugadas dependía el futuro del juego. Y allí falló el francés. Con dos errores consecutivos en las jugadas 25 y 26, su posición se volvió inferior y el niño quedó muy cerca de la victoria.
A Faustino le quedaban 20 minutos en su reloj para realizar 13 jugadas; el movimiento N°28 era decisivo, el avance de un peón le garantizaba la ganancia de una pieza del rival. Pero falló: movió el peón equivocado. Y, otra vez, la partida estaba igualada.