La misionera Selvarina Fagúndez festejó 112 años de historia viva en Villa Bonita
En una celebración tan íntima como histórica, Selvarina Fagúndez festejó sus 112 años de vida en el mismo pueblo que la vio nacer. El evento no solo honró su longevidad, que la sitúa entre las personas más ancianas de la Argentina, sino que emocionó a toda una comunidad que la considera un símbolo de identidad local.
Aunque su inscripción en el registro civil fue tardía. Ya que fue realizada recién tras el nacimiento de su primer hijo, la edad de Selvarina se validó a través de la historia oral. Su lucidez para narrar detalles precisos del golpe de Estado contra Hipólito Yrigoyen en 1930 permitió a especialistas y familiares estimar su nacimiento hace más de un siglo.
Madre de siete hijos, Selvarina forjó su vida en la chacra. Su hija, Carmen de Carballo, recordó cómo su madre les inculcó la cultura del trabajo a través de la tarefa y la agricultura. Hoy, sus nietos y bisnietos mantienen vivo su legado y recuerdan con cariño su tradicional “beso en la mano”, un gesto de respeto que marcó a generaciones.
Pese a haber perdido la visión y la audición, los médicos confirman que goza de un excelente estado de salud general. Selvarina resiste como un puente entre el pasado y el presente, una testigo silenciosa de las transformaciones sociales de Misiones que continúa desafiando al tiempo.