El Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez celebró 64 años como ícono cultural a orillas del Paraná
El Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez cumplió ayer 64 años desde su inauguración oficial, consolidado como uno de los emblemas arquitectónicos y culturales más representativos de Posadas.
Enclavado sobre la barranca natural del Cerro Pelón, con vista privilegiada al río Paraná, el escenario a cielo abierto forma parte del patrimonio histórico y afectivo de la capital misionera. La inauguración tuvo lugar el 17 de febrero de 1962, en coincidencia con la apertura del 29º Campeonato Argentino de Básquetbol, evento que motivó su construcción.
Un año antes, en 1961, Posadas había aceptado ser sede del certamen, aunque carecía de la infraestructura necesaria para albergar una competencia de esa magnitud.
Ante ese desafío, el entonces gobernador de Misiones, César Napoleón Ayrault, impulsó la construcción de un espacio público adecuado. Si bien, inicialmente se proyectó levantar un estadio municipal en el predio donde hoy funciona el Colegio Provincial Martín de Moussy, finalmente prosperó el anteproyecto del arquitecto posadeño Jorge Cacho Pomar, con cálculos estructurales del ingeniero Eugenio Beghé.
El predio cuenta con capacidad para unas 5.000 personas sentadas, ampliables a 7.000 con graderías móviles. Fue habilitado el 5 de febrero de 1962 y, días después, quedó oficialmente inaugurado con el inicio del campeonato nacional, convirtiéndose en un escenario sin precedentes en el país por su diseño abierto y su integración con el paisaje natural.
Tras su inauguración, el Gobierno provincial donó el espacio a la Municipalidad de Posadas, integrándolo formalmente al patrimonio arquitectónico local. En noviembre de 1963 albergó la primera edición del Festival Nacional de la Música del Litoral, que con el tiempo se transformó en uno de los encuentros folklóricos más importantes de la Argentina