2026-02-26

De película: sitiaron una ciudad, hicieron estallar un banco y huyeron con un botín millonario en Paraguay

Entre 15 y 20 delincuentes atacaron de madrugada la sucursal del Banco Sudameris en Naranjal. Neutralizaron a la Policía con disparos y escaparon con unos 1.000 millones de guaraníes.

Un golpe comando de alto impacto sacudió en la madrugada de este jueves a la localidad de Naranjal, en el sur de Paraguay. Un grupo de entre 15 y 20 hombres fuertemente armados tomó virtualmente el control del pueblo para asaltar la sucursal del Banco Sudameris y escapar con un botín cercano a los 1.000 millones de guaraníes.

Según los primeros datos de la investigación, la banda ejecutó un operativo coordinado y violento que incluyó disparos intimidatorios, bloqueo de caminos y la detonación de la bóveda de la entidad bancaria, lo que provocó daños estructurales de gran magnitud en el edificio.

Mientras un grupo se encargaba de colocar explosivos en la bóveda, otro se posicionó frente a la comisaría local para impedir la reacción policial. Cuando una patrulla intentó salir, los atacantes dispararon contra el asfalto y esparcieron clavos “miguelito” sobre la ruta, obligando a los efectivos a replegarse. El asalto se concretó en menos de cinco minutos.

De acuerdo con el gerente del banco, en la bóveda había alrededor de 1.000 millones de guaraníes, equivalentes a unos 135.000 dólares. Sin embargo, el sistema de entintado automático se activó durante la explosión y tiñó de rojo parte del dinero, lo que dificultaría su circulación en el mercado formal.

Horas después del atraco, la Policía Nacional halló un Toyota Auris blanco abandonado a unos cinco kilómetros del lugar. Se presume que fue uno de los vehículos utilizados en la primera etapa de la fuga, antes de un trasbordo a camionetas de mayor potencia para internarse por caminos rurales en dirección a San Cristóbal.

El modus operandi guarda similitudes con el asalto ocurrido en 2024 contra otra entidad bancaria en la misma región, lo que alimenta la hipótesis de una organización criminal con logística transnacional. La ubicación estratégica de Naranjal, en el corredor agrícola de Alto Paraná y con múltiples vías de escape hacia zonas boscosas y fronterizas, vuelve a encender las alertas en la región, incluso en provincias argentinas limítrofes ante una eventual dispersión de los involucrados.

 
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