Ante una Catedral repleta Monseñor Martínez celebró 25 años de servicio en la Diócesis de Posadas
La Catedral de Posadas fue el escenario de una celebración que fue transmitida en vivo por Canal 2 “El Canal de Todos” que combinó la solemnidad litúrgica con la calidez del afecto popular.
Al cumplirse 25 años de su guía pastoral en la Diócesis, Monseñor Juan Rubén Martínez presidió una misa que definió como “simple y profunda”, marcando no solo sus Bodas de Plata episcopales, sino también el inicio de la preparación para la fiesta patronal de la ciudad capital.
Durante la homilía, el Obispo reflexionó sobre el paso del tiempo y la intensidad de su vocación. “En toda mi vida en el llamado al sacerdocio, he experimentado siempre el amor de Dios, no es una experiencia donde Dios hace fácil las cosas, te ama pero te exige, por eso es un amor pascual”, expresó ante los fieles.
Al hacer memoria de su recorrido, Martínez evitó las autorreferencias. “En nuestro caso, nunca van a encontrarnos haciendo un catálogo de logros, no es lo nuestro, porque si lo hacés, seguramente te encontrás con un catálogo de errores”, señaló, prefiriendo destacar la fidelidad y el acompañamiento del “pueblo de Dios” que lo sostuvo en su misión.
Asimismo, coincidiendo con el inicio de la novena de San José, el Obispo centró gran parte de su mensaje en la importancia de la familia y los valores comunitarios. “Ojalá que en estos años podamos haber puesto algunos valores en nuestra cultura, esto de querernos como familia, en una sociedad donde necesitamos perdón, humildad y solidaridad”, remarcó.
En este sentido, reafirmó su compromiso al recordar que “el amar al otro, sobre todo a los más pobres” es el mandato principal de Jesús, reconociendo en cada persona una dignidad infinita.
Sobre el final de su discurso, compartió una reflexión personal cómo habitar el tiempo. “Agradezco a Dios la memoria, pero no añoro la memoria, para mí el momento pleno siempre es el presente, por eso la clave es vivir con plenitud lo que nos toca”.