2026-03-17

Los aliados de la OTAN rechazaron el reclamo de Donald Trump para que intervenga en el estrecho de Ormuz

El control de Irán sobre el estrecho de Ormuz puso en tensión, otra vez, la relación entre la Casa Blanca y sus aliados de la OTAN, que se niegan a intervenir militarmente para liberar el paso de los buques petroleros hacia occidente.

“La OTAN no tiene nada que ver” en el ataque de Israel y Estados Unidos contra Irán fue la dura posición que marcó Alemania, mientras que el Reino Unido advirtió que “no será arrastrado a una guerra”.

Las respuestas las dieron el primer ministro británico, Keir Starmer, y el portavoz del gobierno alemán, Stefan Kornelius, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, exigiera la intervención de la OTAN y volviera a dejar la amenaza abierta de retirar a su país del acuerdo militar, al sostener que podría ser el primer paso para un futuro “muy sombrío” para los países europeos.

“Estamos trabajando con todos nuestros aliados, incluidos nuestros socios europeos, para elaborar un plan colectivo viable que pueda restablecer la libertad de navegación en la región”, aseguró Starmer al reconocer el impacto económico de la medida que tomó la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán en respuesta al asedio de Israel y Estados Unidos.

En ese sentido, el premier británico reconoció su interés porque “esta guerra termine cuanto antes”, porque “cuanto más se prolongue, más peligrosa se vuelve la situación y peor es para el coste de vida”. Pero rechazó el llamado de Trump a una cooperación militar.

Desde Alemania, la respuesta para Trump fue la misma. El portavoz alemán, Stefan Kornelius, explicó que la OTAN es una alianza para la defensa del territorio y que no existe el mandato para desplegar a la OTAN en Irán. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, reforzó el mensaje y sentenció que su país no ofrecerá “ninguna participación militar”.

Pistorius agregó otro mensaje para Trump: “Esta guerra empezó sin ninguna consulta previa”. A su turno, Kaja Kallas, jefa de la diplomacia europea, también se encargó de mostrar la preocupación por el impacto económico del cierre del estrecho, sin hablar de opciones militares: “Nos interesa mantener abierto el estrecho de Ormuz, estamos debatiendo qué podemos hacer al respecto”.

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