Irán amenaza con atacar instalaciones petroleras en Arabia Saudita, Emiratos y Catar “en las próximas horas”
Las Fuerzas Armadas de Irán lanzaron una “alerta urgente” dirigida a los ciudadanos y residentes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar, instándolos a mantenerse alejados de importantes instalaciones petroleras y gasíferas que, según advirtieron, podrían ser atacadas de forma inminente.
“Estas instalaciones se han convertido en objetivos directos y legítimos, y serán atacadas en las próximas horas”, señala el comunicado citado por la agencia Tasnim, que también exhorta a la población a “abandonar de inmediato” las zonas mencionadas y ponerse a resguardo.
Entre los sitios señalados se encuentran la refinería de Samref y el complejo petroquímico Jubail en Arabia Saudita; el campo de gas Al Hosn en Emiratos Árabes Unidos; y en Catar, el complejo petroquímico Mesaieed, la empresa Mesaieed Holding —afiliada a Chevron— y la refinería Ras Laffan (fases 1 y 2).
El mensaje también incluyó una advertencia a los gobiernos de esos países: “Anteriormente, se advirtió de forma clara y reiterada a sus gobernantes sobre el peligro de emprender este camino y poner en riesgo el destino de sus naciones”.
Ataques a la energía iraní
La amenaza se produce en paralelo a ataques contra infraestructura energética iraní. Según informó la agencia Fars, varias secciones del yacimiento de gas South Pars —el más grande del mundo— fueron cerradas tras bombardeos atribuidos a Estados Unidos e Israel.
Los sectores afectados fueron puestos fuera de servicio para controlar un incendio y evitar su propagación. De acuerdo con las autoridades iraníes, la situación se encuentra bajo control mientras los equipos de emergencia trabajan en la extinción de las llamas.
Teherán ya había advertido previamente que, ante una ofensiva contra sus instalaciones energéticas, consideraría como objetivos legítimos a todas las infraestructuras energéticas que abastecen a Estados Unidos e Israel en la región.
Tras conocerse los ataques, los mercados reaccionaron con una suba superior al 5% en los precios del gas natural, reflejando la preocupación por una posible escalada del conflicto y su impacto en el suministro energético mundial.