León XIV pidió “servir a los oprimidos” en su primer Jueves Santo
En su primera Semana Santa como Papa, León XIV encabezó el tradicional rito del lavado de pies durante la misa de Jueves Santo y dejó una fuerte definición sobre el rol de la Iglesia en el mundo actual.
La ceremonia se realizó en la Basílica de San Juan de Letrán, donde el Pontífice lavó y besó los pies de doce sacerdotes, en un gesto que remite a la Última Cena de Jesús con sus apóstoles.
El acto significó un retorno a la tradición litúrgica, en contraste con el estilo de Francisco, quien solía realizar este rito en cárceles, hospitales o con personas marginadas.
Un mensaje directo: servicio y humildad
Durante su homilía, León XIV retomó el sentido espiritual del gesto y dejó una reflexión contundente:
“Al lavar nuestra carne, Jesús purifica nuestra alma. En Él, Dios ha dado ejemplo no de cómo se domina, sino de cómo se libera; de cómo se da la vida, no de cómo se destruye”.
En esa línea, lanzó un llamado claro a los fieles:
“Entonces, ante una humanidad abatida por tantos ejemplos de brutalidad, postrémonos también nosotros como hermanos y hermanas de los oprimidos”.
El Papa también cuestionó las lógicas de poder basadas en la violencia:
“Jesús no sólo purifica […] nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando domina, que quiere vencer matando”.
Continuidad y diferencias con Francisco
Si bien retomó una práctica más tradicional, León XIV también citó a su antecesor:
“Este es un deber que me nace del corazón: me encanta hacerlo porque es lo que el Señor me ha enseñado”, recordó, evocando palabras de Francisco.
Durante su pontificado, el Papa argentino había resignificado este rito al incluir a presos, migrantes y personas excluidas, generando tanto reconocimiento como críticas dentro de sectores más conservadores.
Advertencia sobre el contexto global
En otro tramo de su mensaje, León XIV se refirió al escenario internacional y advirtió sobre “un mundo en conflicto entre potencias que lo devastan”.
Además, subrayó que “el bien no puede provenir de la prepotencia” y llamó a construir una Iglesia basada en el servicio, el respeto y la paz.