2026-04-07

Brasil lanza medidas para frenar la suba de combustibles por la guerra en Medio Oriente

El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció subsidios, exenciones fiscales y créditos para contener el impacto del alza internacional de la energía en la economía.

El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva activó un paquete de medidas para contener el aumento de los combustibles, en respuesta al impacto de la guerra en Medio Oriente sobre los precios internacionales.

El plan incluye subsidios al diésel —tanto refinado como importado—, asistencia al gas licuado de petróleo (GLP) y líneas de crédito para el sector aerocomercial, además de la eliminación temporal de impuestos sobre el biodiésel y el combustible de aviación.

Las medidas estarán vigentes al menos por dos meses y buscan evitar que la suba internacional se traslade a los consumidores. En ese marco, el diésel refinado tendrá un subsidio de 80 centavos de real por litro, mientras que el importado recibirá 1,20 reales, alcanzando hasta 1,52 reales con beneficios previos.

En el caso del gas de cocina, clave para millones de hogares, el Gobierno dispuso un subsidio de 850 reales por tonelada importada, con el objetivo de igualar su precio al del mercado interno y “reducir el impacto de la guerra sobre el día a día de la población más vulnerable”.

Para el sector aéreo, se eliminarán impuestos al queroseno y se habilitarán créditos por hasta 9.000 millones de reales, buscando evitar que el aumento del combustible —que llegó al 55% según Petrobras— se traslade al precio de los pasajes.

El ministro de Hacienda, Dario Durigan, explicó que la prioridad es “evitar que la población brasileña sea afectada por una guerra en la que Brasil no tiene nada que ver”.

El Gobierno también remarcó que el diésel es clave para la logística y el agro, por lo que su encarecimiento impacta directamente en la inflación.

El contexto internacional se agravó tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que derivaron en el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz y llevaron el precio del petróleo por encima de los 110 dólares por barril.

En un año electoral, la administración de Lula enfrenta presión por el riesgo de inflación y posibles protestas del sector del transporte. Por eso, además del paquete económico, reforzó controles a través de organismos reguladores y envió al Congreso un proyecto para sancionar aumentos abusivos en situaciones de crisis.

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