“Es 50% verdad y 50% mentira”: habló el joven al que le quitaron los alfajores en la calle
David Querol, el joven al que le confiscaron los alfajores que vendía en la calle para ayudar a su madre jubilada, rompió el silencio y dio su versión sobre lo ocurrido y el ofrecimiento de ayuda por parte del Gobierno de la Ciudad.
El vendedor explicó que trabaja ocho horas diarias en una empresa de seguridad y, al terminar su jornada, recorre la Ciudad durante unas cuatro horas más vendiendo alfajores y budines para generar un ingreso extra. El emprendimiento lo inició junto a su madre, Cristina, debido a que su jubilación no alcanza para cubrir los gastos básicos.
En relación a los dichos del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien aseguró que se le ofreció asesoramiento y un espacio en ferias, Querol fue contundente: “un 50% verdad y un 50% mentira”.
“Sí se comunicaron y quedamos en una entrevista para este viernes, pero nunca más me contestaron. Nunca me dijeron que me iban a ayudar como dijo el jefe de Gobierno. Me hablaron solo de un curso de manipulación de alimentos”, afirmó.
Desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad, en tanto, indicaron que la reunión fue reprogramada para el sábado y que buscarán “ver con qué herramientas lo pueden ayudar”.
El hecho que desató la polémica ocurrió el domingo 12 de abril en Costanera Sur, cuando inspectores le decomisaron 35 alfajores y 15 budines por no contar con habilitación. La situación se viralizó luego de que el joven se quebrara en llanto al recibir el apoyo de sus clientes.
“Me quise hacer el fuerte frente a los policías, pero cuando me abrazaron los clientes que ya me conocen porque me compran siempre, no me pude contener y me largué a llorar”, relató.
También aclaró que no tuvo problemas con la Policía: “En ningún momento la policía me jodió; hay policías buenos que incluso me han comprado”.
Respecto al permiso para vender, aseguró que intentó tramitarlo sin éxito: “Fui a la dirección que me indicaron, averigüé y me dijeron que no se entregan más esos permisos desde el 2017, que lo dicen solo para evitar protestas”.
Tras lo ocurrido y la repercusión del caso, Querol y su madre decidieron suspender la venta en la vía pública y continuar únicamente con pedidos a través de redes sociales, ya que la situación afectó profundamente a su familia.