Alerta industrial: el uso de la capacidad instalada cayó al 54%, el nivel más bajo desde la crisis de 2002
La industria argentina atraviesa un escenario de profunda retracción. Durante el primer bimestre de 2026, la utilización de la capacidad instalada (UCII) se desplomó al 54,6%, marcando un nuevo mínimo histórico que remite a los peores indicadores de la crisis de 2002. El dato, informado este viernes por el INDEC, representa una caída de cuatro puntos porcentuales respecto al 58,6% registrado en febrero de 2025.
Este indicador revela que las fábricas están operando apenas por encima de la mitad de su capacidad máxima, lo que se traduce en máquinas paradas, turnos suspendidos y una creciente presión sobre el empleo fabril.
Los sectores más golpeados: "El Industricidio"
La crisis impacta de manera desigual, ensañándose con los sectores que más mano de obra intensiva demandan. La metalmecánica lidera la caída, operando a niveles críticos.
|
Sector Industrial |
Uso de Capacidad (Feb 2026) |
Caída Interanual |
Causas principales |
|
Metalmecánica |
33,9% |
-10,1% |
Derrumbe en maquinaria agrícola (-37%) y electrodomésticos (-38%). |
|
Automotriz |
38,9% |
-15,7% |
Menos producción de vehículos y caída en exportaciones. |
|
Textil |
39,9% |
- |
Competencia de importados y baja demanda interna. |
|
Caucho y Plástico |
38,7% |
- |
Retracción general de la cadena productiva. |
El contraste: Sectores vinculados a recursos naturales
En la otra vereda, los únicos bloques que logran sostener niveles altos de actividad son aquellos vinculados a la exportación o a la explotación de recursos primarios, que no dependen exclusivamente del alicaído mercado interno:
- Refinación de petróleo: 88,9% (impulsado por el procesamiento de crudo).
- Papel y cartón: 65,9%.
- Sustancias químicas: 64,4%.
Diagnóstico: Menor demanda y apertura comercial
El informe del INDEC y el relevamiento entre empresarios coinciden en un diagnóstico sombrío. La producción industrial manufacturera cayó un 8,7% interanual en febrero. Los fabricantes nacionales denuncian un "efecto pinza": por un lado, el poder adquisitivo de los consumidores se pulverizó, y por el otro, la flexibilización de importaciones ha introducido productos extranjeros con los que las PyMEs locales no pueden competir en costos.
Incluso el sector de Alimentos y Bebidas, usualmente más resiliente, mostró un deterioro al operar al 58,6%, afectado principalmente por la baja en la molienda de oleaginosas y la menor producción de carne vacuna.