Más de 60 veteranos detenidos tras protestar en el Capitolio contra la guerra en Irán
Al menos 62 personas fueron detenidas este lunes durante una protesta encabezada por veteranos de guerra en el Capitolio de los Estados Unidos, donde manifestaron su rechazo a la guerra impulsada por Estados Unidos e Israel contra Irán.
La manifestación tuvo lugar en el edificio de oficinas Cannon House, donde decenas de excombatientes, junto a familiares, realizaron una protesta pacífica con el objetivo de visibilizar su oposición al conflicto y exigir una reunión con el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson.
“Yo personalmente estoy aquí por mis hijos. Como veterana, conozco el daño que las guerras causan a la población civil, pero también a nuestros soldados”, expresó Christina Sarson, exintegrante del Ejército estadounidense. “Me refiero a la pérdida de vidas. Me refiero a las lesiones y a las vidas que cambian para siempre. Me refiero al trastorno de estrés postraumático y al daño moral. Y por eso estoy aquí hoy”, agregó.
Durante la protesta, los manifestantes portaron tulipanes rojos en memoria de los iraníes fallecidos —que, según cifras del gobierno de Irán, rondan las 3.500 víctimas— y desplegaron carteles con consignas como “Fin a la guerra contra Irán”. También realizaron una ceremonia simbólica de plegado de la bandera estadounidense en homenaje a los 13 soldados norteamericanos muertos en el conflicto.
El operativo policial se activó tras los cánticos y discursos dentro del edificio. Videos difundidos en redes sociales muestran cómo los efectivos retiraron a los manifestantes, varios de ellos personas mayores o con discapacidades. Entre los detenidos se encuentra Mike Prysner, exsoldado y referente del movimiento contra la guerra.
Prysner calificó el conflicto como “profundamente impopular” y cuestionó a la administración de Donald Trump. “La guerra a la que me enviaron se cobró sin sentido la vida de miles de estadounidenses y un millón de iraquíes”, afirmó. Además, sostuvo que más de 100 militares iniciaron procesos formales para evitar su despliegue, un derecho contemplado por la legislación estadounidense.
La movilización fue impulsada por una coalición de organizaciones de veteranos y familiares de militares, que buscan frenar la escalada bélica y alertar sobre sus consecuencias humanas y sociales.