Desde Luján, a un año de la muerte del Papa Francisco, la Iglesia hizo un fuerte llamado a la unidad “La falta de diálogo implica que ninguno está preocupado por el bien común, sino por el poder”
La ciudad de Luján se convirtió ayer en el epicentro del homenaje a Jorge Bergoglio al cumplirse un año de su muerte. La misa principal se celebró en la Basílica Nuestra Señora de Luján, donde una multitud de fieles y gran parte del arco político argentino se congregaron para recordar al papa Francisco, figura clave de la Iglesia Católica contemporánea y referente global surgido desde Argentina.
La homilía estuvo a cargo del presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y Arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, quien ofreció un mensaje con fuerte contenido social y un llamado a la unidad. “Nos conmovió su presencia como pastor de la humanidad”, expresó Colombo al recordar al Papa Francisco, y destacó la necesidad de superar divisiones tanto en la sociedad como dentro de la Iglesia.
En ese sentido, llamó a recuperar el legado de Francisco desde una mirada autocrítica. En un mensaje que pareció dirigido a la clase política, Colombo expresó: “Muchos nos hemos lamentado de no haberlo tratado bien, de haber sido mezquinos como sociedad e incluso como Iglesia al no haber recogido sus propuestas”.
“Nos queda aprender de una buena vez y no seguir castigándonos con la indiferencia, el desinterés, la agresividad permanente en el lenguaje y los gestos violentos”, añadió, en un mensaje dirigido al arco político que lo escuchaba atentamente.
Además, subrayó el rol de los sectores más vulnerables y de los movimientos sociales como protagonistas del cambio, en línea con la visión del pontífice sobre las “periferias”.
Críticas a La falta de diálogo en la política
Colombo advirtió sobre la falta de diálogo en la dirigencia: “La falta de diálogo implica que ninguno está preocupado por el bien común, sino por el poder”.
El Arzobispo retomó conceptos de la encíclica Fratelli tutti para remarcar que el diálogo es esencial para sostener a las comunidades y evitar que las diferencias se conviertan en conflictos irreconciliables. También pidió “romper la lógica enfermiza” de la confrontación permanente y apostar a una cultura del encuentro.
La misa en Luján: una convocatoria masiva con fuerte presencia política
En las primeras filas de la Basílica se ubicaron funcionarios del Gobierno nacional, entre ellos el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el Ministro del Interior, Diego Santilli; y el Presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
También, participaron el Ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; la Ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el Senador Bartolomé Abdala y el Diputado Gabriel Bornoroni.
En paralelo, dirigentes de la oposición ocuparon otro sector del templo. Allí estuvieron el Gobernador bonaerense Axel Kicillof, acompañado por el Ministro de Trabajo, Walter Correa; la Secretaria de Cultura, Florencia Saintout; y el Diputado Eduardo “Wado” De Pedro, entre otros referentes del peronismo.
La imagen de ambos espacios políticos compartiendo el mismo acto religioso, aunque diferenciados en la disposición, marcó uno de los aspectos más significativos de la jornada: la capacidad de la figura de Francisco de convocar a sectores históricamente enfrentados.