La Justicia decretó la quiebra de Sancor, histórico gigante lácteo argentino
La Justicia de Santa Fe decretó la quiebra de Sancor, una de las cooperativas lácteas más emblemáticas del país, poniendo fin a un proceso de deterioro que se extendió durante más de dos décadas. La propia firma había solicitado la quiebra días atrás, en medio de una crítica situación financiera.
El fallo, emitido por un tribunal de Rafaela, determinó además la inaplicabilidad del procedimiento de salvataje previsto en la Ley de Concursos y Quiebras. La empresa arrastraba deudas superiores a los US$120 millones y mantenía atrasos de hasta ocho meses en el pago de salarios, además de aguinaldos impagos y denuncias por irregularidades laborales.
La resolución judicial estableció que la sindicatura continuará al frente del proceso, con la obligación de administrar los activos y garantizar su conservación. También se dispuso que algunas plantas continúen operando de manera transitoria, especialmente aquellas con contratos vigentes, hasta que se concrete la venta de los activos.
En paralelo, se ordenó preservar el resto de las unidades productivas para evitar un mayor deterioro. En un plazo de cinco días, los responsables deberán informar cuáles establecimientos seguirán activos, en base a un análisis técnico. La continuidad será provisoria y cesará una vez concretadas las ventas, salvo decisión contraria de los futuros compradores.
El expediente refleja un cuadro de cesación de pagos e insolvencia generalizada, agravado por la falta de información contable clara y reiterados incumplimientos. Meses atrás, el juez Marcelo Germán Gelcich ya había advertido sobre la gravedad de la situación al intervenir la firma.
Fundada en 1938 en Sunchales, Sancor llegó a liderar el sector lácteo argentino, con picos de producción superiores a los 4,6 millones de litros diarios en la década del ’90. Sin embargo, una combinación de problemas financieros, conflictos gremiales, decisiones empresariales fallidas y un contexto económico adverso fue erosionando su posición, hasta reducir su actividad a niveles marginales en la actualidad.