2026-04-24

Reino Unido ratificó su postura sobre Malvinas tras rumores de cambio en apoyo de EE.UU.

Londres aseguró que la soberanía de las islas “no está en cuestión”. La reacción se dio tras versiones sobre una posible revisión del respaldo de Washington.

El gobierno del Reino Unido ratificó su posición sobre las Islas Malvinas luego de versiones que indicaban que Estados Unidos podría revisar su respaldo histórico en la disputa por el archipiélago.

A través de su portavoz, la administración del primer ministro Keir Starmer sostuvo que “la soberanía británica y el derecho de los isleños a la autodeterminación no están en cuestión y así lo hemos expresado de forma clara y consistente”.

La declaración se produjo tras trascendidos que señalaban que el presidente estadounidense Donald Trump evaluaría retirar el apoyo a Londres en el conflicto por Malvinas, en el marco de tensiones geopolíticas vinculadas a la guerra contra Irán.

En esa línea, el gobierno británico reafirmó su postura histórica apelando al principio de autodeterminación. “Las islas Malvinas ya votaron anteriormente a favor de permanecer como territorio británico de ultramar, y siempre nos hemos posicionado junto a ese derecho de los isleños a su autodeterminación”, indicaron oficialmente.

La referencia corresponde al referéndum realizado en 2013, en el que la amplia mayoría de los habitantes del archipiélago votó por continuar bajo administración británica. Esa consulta no fue reconocida por la Argentina, que mantiene su reclamo de soberanía sobre las islas.

Por su parte, la funcionaria británica Yvette Cooper también se expresó públicamente: “Las Islas Malvinas son británicas: la soberanía reside en el Reino Unido, pero la autodeterminación corresponde a los isleños”. Además, agregó: “Como Stephen Doughty reiteró esta semana en el Parlamento, nuestro compromiso con las Malvinas es inquebrantable”.

Las declaraciones oficiales se conocieron luego de que la agencia Reuters difundiera un cable del Pentágono en el que se analizaban posibles medidas de Washington contra aliados de la OTAN, entre ellos Reino Unido y España, por su falta de alineamiento en el conflicto con Irán.

El tema tuvo fuerte repercusión en la prensa británica. El diario The Sun tituló en su portada “Amenaza en las islas” y advirtió que “Trump podría castigar a Gran Bretaña” en un escenario de tensión diplomática.

El trasfondo del conflicto incluye la decisión de Londres de no habilitar el uso de sus bases militares para operaciones estadounidenses, lo que tensó la relación bilateral. En ese contexto, Starmer había señalado previamente que no piensa “dejarse arrastrar a la guerra” contra Irán.

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