El portaaviones más poderoso de EE.UU. deja Medio Oriente tras un despliegue récord
El portaaviones nuclear USS Gerald R. Ford, considerado el más grande y avanzado de la Armada de Estados Unidos, se prepara para abandonar Medio Oriente y regresar a su base en Virginia tras más de diez meses de despliegue continuo.
La salida del buque, confirmada por funcionarios estadounidenses y reportada por The Washington Post, implica una reducción significativa de la capacidad militar de Washington en la región, en un contexto de tensiones persistentes con Irán.
Durante su misión, el Gerald R. Ford operó junto a otros portaaviones como el USS Abraham Lincoln y el USS George H.W. Bush, que permanecen desplegados en el Mar Arábigo en tareas de control marítimo.
Se espera que el buque regrese a Estados Unidos hacia mediados de mayo, tras acumular más de 300 días en el mar, un período que supera ampliamente los despliegues habituales de entre seis y siete meses.
El prolongado operativo dejó secuelas. Durante la misión, el portaaviones sufrió un incendio en una de sus áreas internas que afectó sectores residenciales y dejó marinos heridos. Además, se registraron fallas en distintos sistemas y un desgaste general producto de la intensidad de las operaciones.
Especialistas advierten que el incidente fue apenas un síntoma de una sobreexigencia mayor, ya que el buque estuvo involucrado en miles de misiones aéreas y en operaciones vinculadas a objetivos estratégicos en la región.
Una vez de regreso, el Gerald R. Ford deberá atravesar un proceso de mantenimiento profundo que podría extenderse durante varios meses o incluso más de un año, debido a la complejidad de sus sistemas tecnológicos.
Con un desplazamiento cercano a las 100.000 toneladas y capacidad para más de 75 aeronaves, este portaaviones incorpora innovaciones como el sistema de lanzamiento electromagnético (EMALS), que mejora la eficiencia operativa pero también exige mayores tiempos de reparación ante fallas.
Su retiro temporal abre interrogantes sobre la capacidad de respuesta inmediata de Estados Unidos en escenarios de alta tensión, dado que estos buques son piezas clave para la proyección de poder militar a escala global.
El despliegue del Gerald R. Ford había comenzado en junio de 2025, cuando partió desde Norfolk hacia Europa, para luego ser redirigido al Caribe y finalmente a Medio Oriente, en una cadena de operaciones sin pausas.