La importación de alimentos se disparó más de 56% y genera debate en el sector
Los datos oficiales confirmaron un fuerte incremento en la importación de alimentos y bebidas en la Argentina, que entre 2024 y 2025 creció un 56,5% en dólares, con algunos rubros que registraron subas de hasta 670%.
El fenómeno responde a múltiples factores, entre ellos cambios en las condiciones del comercio exterior, diferencias cambiarias con países vecinos y la reapertura de mercados tras años de restricciones. Sin embargo, también genera preocupación en sectores productivos locales por su impacto en precios y competitividad.
La información surge del informe de gestión del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, elaborado con datos de la Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa.
En términos generales, las importaciones de alimentos y bebidas para el hogar alcanzaron los US$2293 millones en 2025, frente a los US$1465 millones de 2024. En paralelo, las exportaciones crecieron un 9,3%.
Los principales aumentos se registraron en carnes, frutas y productos elaborados. Entre ellos, se destacaron las compras externas de carne porcina (US$152 millones en 2025 frente a US$59 millones en 2024), plátanos (US$340 millones contra US$286 millones), preparaciones alimenticias (US$192 millones frente a US$138 millones) y conservas de pescado (US$164 millones frente a US$126 millones).
También crecieron las importaciones de frutas tropicales como ananá, palta, dátiles y mangos, que alcanzaron los US$157 millones, casi el doble que el año anterior.
Desde el sector porcino, el consultor Juan Uccelli advirtió sobre el impacto en la producción local: “Esto es un desastre. Condiciona el precio que se le paga al productor y, además, este año tenemos un dólar atrasado”.
Según explicó, gran parte de las importaciones proviene de Brasil, favorecido por la depreciación de su moneda y la caída del precio del cerdo en ese país.
En contraste, otros sectores relativizan el fenómeno. Franco Sibilia, de la Cámara Argentina de Bananas y Afines, sostuvo que el aumento en la importación de plátanos responde a una normalización del mercado tras años de restricciones. “Veníamos de años en los que no podíamos importar ni abastecer lo que el mercado requería”, señaló.
En el caso de las conservas de pescado, el crecimiento de las importaciones estaría vinculado a la pérdida de competitividad de la industria local frente a productos del exterior.
Desde el sector frutícola, la productora Gianina Giacoppo indicó que las importaciones no son nuevas, aunque remarcó la necesidad de reducir el “costo país” para mejorar la competitividad.
Otros rubros con subas relevantes fueron la carne bovina congelada, la carne aviar, productos de panadería, extractos de café, té o yerba mate, y el chocolate.
Sobre la carne bovina, el consultor Víctor Tonelli explicó que, si bien las importaciones crecieron, representan apenas el 1% del consumo total en el país. En su mayoría provienen de Brasil y se destinan a la industria alimenticia.
En el sector avícola, desde el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas señalaron que el impacto es acotado en términos generales, aunque puede generar tensiones en segmentos específicos.
Por último, el productor misionero Cristian Klingbeil advirtió que la apertura de importaciones y la desregulación afectaron al sector yerbatero, con una fuerte caída en el precio de la hoja verde, mientras aumentaron los costos.
El crecimiento de las importaciones abre un debate entre quienes lo ven como una consecuencia de la normalización económica y quienes alertan por sus efectos en la producción nacional.