El Gobierno reabrió la Sala de Periodistas en Casa Rosada, pero impuso nuevas restricciones a la prensa
Una lista con nombres, apellidos y medio de comunicación, una puerta de ingreso paralela para la prensa con doble detección de metales, vidrios esmerilados para no ver la circulación de funcionarios, prohibición de circular por los pasillos y áreas por las que los periodistas siempre circularon e inhabilitación para ver el acceso a los despachos.
Así amaneció la Casa Rosada para la prensa acreditada después de que el Gobierno de Javier Milei la cerró durante 10 días: con restricciones que nunca existieron en la historia de la democracia para que los periodistas puedan hacer su trabajo.
En ese marco, el jefe de Gabinete Manuel Adorni, denunciado por hechos de corrupción, se preparaba ayer para dar la primera conferencia de prensa después del cierre de la sala. En la reja de entrada de la Casa Rosada hay personal de Casa Militar que busca el nombre del periodista en una lista. Luego, deriva a la prensa a otra puerta paralela que no da al Patio de las Palmeras.
Hay un doble control de metales, el escáner y luego una detección manual. Piden el DNI --ya no se puede acceder con huella-- y también la credencial anual que obligan a tenerla colgada del cuello todo el tiempo. Al irse, además, hay que dejarla. “La Casa Militar tiene esa orden”, responden en los pasillos de la Casa de Gobierno los efectivos cuando los periodistas intentan pasar los vidrios esmerilados y permanecer en el Patio de las Palmeras donde se ve, por ejemplo, quienes ingresan por el Salón de los Bustos.
Tampoco se puede acceder al pasillo que da al Salón Martín Fierro, donde tiene su oficina el consultor y asesor presidencial, Santiago Caputo, ni acercarse a las oficinas del Ministerio del Interior. Lo único que puede hacer la prensa, en este nuevo contexto, es estar encerrada en la sala de periodistas, ir al baño o ir a buscar café. Los funcionarios circulan por pasillos a los que no se puede acceder de ninguna forma y tampoco divisar.