2026-05-07

PIANCHO

¿Qué tal mis amigos, cómo están todos Ustedes? Espero que estén bien, pero muy bien, en estos días frescos por la mañana y ya a media mañana más cálidos que no solo alergias le producen a uno, sino gripes, catarros, bronquitis cuando no alguna pulmonía con graves peligros para la salud.

Yo les cuento que ando bien, cuidándome, me levanto a media mañana, aunque ya desde temprano estoy despierto trabajando, a mi edad con los 95, aunque no me crean, pero es así. Pero no deja de ser una alegría poder pensar, ayudar y ser útil es casi un verdadero placer para la vida misma. Pero así son las cosas.

Pero vamos arrancando con nuestras cositas y les cuento un tema que me impactó, me impresionó profundamente pues en medio de la tragedia solo un milagro impidió que suceda. Vieron las jaurías de perros que ahí en los barrios de Posadas y que aunque no parezca son un peligro serio para las personas, pues se dio estos días un caso en la localidad de Leandro N. Alem que causa terror. Un niño que concurrió a la escuela, en el camino de vuelta, fue atacado por un animal que por poco, muy poco, no lo mata.

El niño de 11 años caminaba tranquilo con destino a su domicilio como lo hace todos los días, llegó a su vivienda, tocó el timbre para que le abran la puerta y se produce el violento ataque.

El animal, un mestizo cruza de Rottweiler con Labrador, en un momento, se abalanzó sobre la humanidad del menor, lo tira al suelo y comienza a morderlo con una ferocidad marcada en el brazo con el que intentaba defenderse la cara y el cuello, pero poco podían hacer las fuerzas del niño con la potencia del can, que rasgaba su carne con los dientes, buscando su cuello y cara. Mónica, una vecina de Alem, su madre afirmó, que: “Recibo la llamada de mi hija a las 17:24, me dice ‘mamá vení porque lo atacó un perro, se está desangrando y no sé qué hacer’.

Mi hija tiene 15. Le digo que cubra las heridas y me dice que había sangre por todos lados, que no sabía qué hacer. Salgo de mi trabajo, me monto a la moto, no sé cómo llegué, pero en pocos minutos estaba en mi casa. Me encuentro con mi hijo tirado en el garaje de mi casa y me dice ‘mamá no aguanto más’.

Eso es lo que me dice y ahí ya, en una palidez total, se desvaneció y lo asistí”. Una escena tremenda para una madre que lo llevó inmediatamente al SAMIC de la localidad donde tras las primeras curaciones es trasladado, derivado el niño al Hospital Madariaga de Posadas.

Su relato no deja la menor duda de las secuelas que quedaron al niño del furibundo ataque, afirmando: “Mi hijo está en la cama, tranquilo ahora. Pero al escucharlo ladrar al perro como lo hace, mi hijo tiembla y le da como escalofrío. Él dice que le da miedo.

Al taparle con la frazada, con su brazo sano se destapa y me dice: ‘Pará, salí de acá, dejá de morderme’. Siente que la frazada es el perro, es en sueño, porque está durmiendo. Pero está traumatizado”. La familia realizó la denuncia policial del hecho, pero el peligroso animal sigue paseándose por las calles del barrio, con el peligro latente que ello significa por su falta de estabilidad.

El Jefe de la Comisaría estaría al tanto de los hechos según refiere la atormentada madre: “Yo me presenté en la Comisaría, dejé la denuncia. Les fui clara y les pedí que intervengan para que esto no termine en justicia por mano propia. La segunda vez también fui muy clara, dije lo mismo.

Este jueves llevé a mi hijo para que lo revisara el médico policial, estaba el Jefe de la Comisaría. Me preguntaba qué había pasado y le conté, me dijo que no sabía nada”, afirmó Mónica. El feroz animal, sin embargo, sigue acechando, viviendo, como sucedió días pasados encontrándolo en el portón de su casa, llamó a la Policía, pero cuando arribó el móvil policial el dueño lo ató en su vivienda.

“Mi primera reacción fue querer matar al perro. Soy sincera, porque la impotencia que tengo es muy fuerte. Los oficiales me dieron su número por si esto pasaba, que, si lo veía, que no reaccionara y que los llamara a ellos. Los llamé, pero lamentablemente vinieron como treinta o cuarenta minutos después. Para eso el dueño llegó, guardó al perro”.

La infortunada madre tuvo un entredicho con el dueño del animal, sosteniendo: “Le dije: ‘Maxi ¿qué pensás hacer con esta bestia que está acá otra vez en mi portón?, ¿qué esperas que mi hijo se muera?”. Y él me respondió: ‘Ya no sé qué más hacer con este perro’. Fue una discusión de vereda a vereda. Él me dijo: ‘Me pongo en tu lugar, pero ¿qué puedo hacer?’”.

Es simple la respuesta: tiene que cuidar al animal de su propiedad para evitar que dañe o mate a alguna persona y, en ese caso, será procesado y condenado con prisión posiblemente, como ya ha sucedido en otros lugares del País. Un animal feroz como el que atacó al niño es sumamente peligroso y genera responsabilidades civiles y penales sus agresiones a sus dueños. Pasado este mensaje a todo aquel que tenga un perro bajo su guarda, vayamos a tocar otros temas.

HIJOS ENTREGAN A MADRE HOMICIDA
Cada día que pasa uno se va convenciendo más de la enorme experiencia y riquezas de la vida que tiene más de un proverbio, como ese que señala que un hijo puede esperar todo de una madre, pero la madre nada o muy poco del hijo; una madre como un hecho normal es capaz de dar la vida por un hijo, pero el hijo como máximo es capaz de internarla en un hogar de ancianos, vendiéndole la casa antes.

Este caso del cual vamos a hablar hoy relata el hecho trágico de unos hijos que entregan a su madre homicida a la Justicia. Los antecedentes policiales indican que Emiliano Ezequiel Ríos, de 36 años, fue asesinado por su pareja, Verónica G., de 51 años, en Bunge, Lomas de Zamora.

El homicidio ocurrió frente a una vivienda ubicada en Espronceda al 100, casi en el cruce con Capitán Sarmiento. Según informaron fuentes judiciales, la pareja estaba en la vía pública consumiendo bebidas alcohólicas cuando se desató una violenta discusión. Los vecinos del lugar ya conocían ese tipo de enfrentamientos porque, de acuerdo con sus testimonios, las peleas entre ambos eran frecuentes.

Sin embargo, en esta oportunidad nada sería igual en la pareja. En un momento de la acalorada pelea verbal, Ríos rompió una botella de cerveza y con el filo le provocó un corte en la mejilla a su novia, Verónica G., de 51 años.

Allí Verónica reaccionó le sacó el cuchillo de las manos a Ríos y lo atacó con el arma, infiriéndole numerosas puñaladas, provocándole heridas gravísimas, que  finalmente resultaron mortales. Numerosas puñaladas en el pecho y la espalda finalmente le propinó Verónica G., que se subió arriba de su pareja, infiriéndole puñaladas al fallecido, hasta que intervinieron los vecinos, que la sacaron de encima de  Ríos, serenándola.

Tras lo cual ella se dio a la fuga. El fallecido fue conducido a la Unidad de Pronta Atención (UPA) ubicada en el cruce del Camino Presidente Juan Domingo Perón —conocido como Camino Negro— y la calle Recondo, pero murió minutos después. La causa quedó a cargo de la fiscal Carla Irene Furingo, de la Unidad Funcional Nº 1 de la jurisdicción, con la carátula provisoria de “homicidio agravado por el vínculo”.

Tras el crimen, efectivos de la Comisaría 7ª, la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) y el área de Inteligencia Criminal llevaron adelante allanamientos dispuestos por la Agente Fiscal, pero con resultados negativos. Pero la búsqueda no se prolongó demasiado en la tarde del día viernes los hijos de Verónica G., llamaron a la Policía para informar dónde se encontraba su madre.

Los hijos de la imputada llamaron a la Policia para informar que su madre estaba en el domicilio y quería entregarse, fue detenida en el lugar

 

Personal policial se presentó en el lugar y procedió a su detención. 
Triste la situación de la infortunada Verónica G. que de no acreditar un estado de emoción violenta o exceso en la legitima defensa, padecerá varios años en prisión, por la suma de desaciertos que rodean su existencia. 


HOMICIDIO FILMADO Y CANIBALISMO PRESENTE
Un hombre de 46 años llevaba desaparecido más de una semana en la ciudad peruana de Cusco, uno de los principales destinos turísticos del Perú, hasta que finalmente fue encontrado en una casa con partes de anatomía desmembrada, en un caso que ha causado horror a medida que se conocieron los detalles que rodearon al pavoroso hecho suceso. 

La víctima del crimen, Rudhy Benavides, de 46 años de edad, según expuso la Fiscal del Ministerio Público, este lunes por medios locales, fue engañado por dos hombres para llevarlo a la vivienda, donde lo atacaron con armas blancas, mientras grababan, cuando lo hirieron de muerte.

También, los homicidas grabaron el momento del ataque, así como las puñaladas que asestaron al infortunado Rudhy Benavides, según sostuvo la Fiscal que presentó el caso ante un Juez. “Lo que evidenciaría que la víctima estuvo con vida después de los golpes de necesidad mortal”, afirmó la fiscal, Thamara Catacora.

En los instantes de agonía de Benavides, los acusados Gabriel Condori y Óscar Tinco, de 21 años, consumían alcohol y sustancias prohibidas. Luego, para desaparecer las pruebas del delito, comenzaron a descuartizar al cadáver de Benavides, para posteriormente comer partes de su cuerpo, apelando al horror del canibalismo.

“Tinco propone hacer hervir [los restos] y dárselos de comer a los perros para desaparecer el cadáver (...) Óscar le pide [a Gabriel] que cocine parte de la carne de Rudhy porque desde el sábado no habían comido y no te olvides que tenemos hambre”, declaró el caníbal Catacora ante el Juez.

También, trituraron los huesos largos de Benavides y los almacenaron en bolsas, mientras que otros restos fueron colocados en recipientes. Una vez que se procede a la detención de los acusados, se supo que Condori tiene antecedentes por robo y hurto, además de una denuncia por violencia contra una joven.

Por su parte, Tinco registra una denuncia por infracción penal de violación en agravio de dos menores de 12 y 15 años. Si bien el canibalismo en muchas partes de Suramérica se ha presentado en numerosos pueblos originarios de la antigüedad, en estos días ha estremecido profundamente a la hoy culta sociedad cusqueña.

El Juez José Luis Cáceres Pizarro declaró fundado el pedido Fiscal, con pruebas en la causa disponiendo nueve meses de prisión preventiva en contra de los imputados.

“UN AMOR DISCRETO, ETERNO”
Mis amigos, hoy vamos a retomar nuestros amores semanales, presentándoles uno de esos amores que las horas se cuentan por días. Los días por semanas y las semanas por años. Profundos, que se gustan permanecer como son, con el temor de que el cambio los altere, desapareciendo de ese Universo que es solo del amor. 

Dicen que hay historias de amor que no necesitan nombres… pero ésta, por puro capricho del destino, sí los tiene: Marta y Cacho. Nombres que no figuran juntos en ningún registro, salvo en el más certero, de las almas, que, de algún modo, siempre se reconocen en cada pausa e instante compartido. 

Ella, empleada bancaria, amante del orden, de los números que cierran y de las rutinas que no fallan. Él, un hombre de mundo político que siempre generó incomodidad, de discursos amplios y presencias intermitentes. Y entre ambos, un vínculo que no pide explicaciones, pero que se sostiene con una constancia casi poética.

No es un romance oficial. Pero hay viajes. Siempre hay viajes. Escapadas a Oberá —porque siempre hay una familia que visitar— donde el tiempo parece volverse más suave, más permisivo, más… conveniente.

Y cuando la ciudad vuelve a marcar el ritmo, aparece Posadas con su escenario perfecto: el famoso “departamento bunker” del hermano de Cacho, Don Jorge, que se transformó en un refugio discreto, casi legendario, donde las paredes guardan secretos y las horas se estiran sin pedir permiso.

Allí, el mundo queda afuera, y lo importante —lo verdaderamente importante— sucede en susurros.
Pero si algo distingue esta historia, son los gestos. Porque en este tipo de amor, los detalles no son simbólicos… son contundentes. Regalos elegantes, de esos que obligan a hacer cuentas mentales y a concluir que el afecto, en este caso, cotiza alto. Muy alto. Cada obsequio, una declaración silenciosa de amor eterno; cada envoltorio, una confirmación de buen gusto y finura.

Y, por supuesto, los mimos. Esos que están siempre, no se ven, pero se sienten con el alma las 24 horas. Constantes, presentes, casi como un lenguaje propio entre ellos. Porque hay vínculos que no necesitan ser nombrados… solos son sostenidos con el amor.

Así, entre viajes, encuentros y regalos que brillan más de la cuenta, Marta y Cacho construyeron una historia que vive en los márgenes, pero que se disfruta en el centro. Porque, al final, hay amores que no se oficializan… son permanente, tampoco se olvidan, suelen ser eternos, como el verbo mismo.

Mis amigos hasta acá llegamos hoy. Los quiero mucho a todos Ustedes. Cuídense la salud estos días dicen los pronósticos del clima que habrá días fríos en exceso. Hagan el amor como nos enseña Jesús, sean solidarios con los más humildes y necesitados que en este nuestro bendito País de las vacas gordas, el trigo y el maíz hay un hambre en los hogares que está pidiendo a los gritos un poco de pausa.

Gracias por tenernos hoy en sus manos, porque ello nos permite salir todos los días a las calles. Un fuerte abrazo a todos Ustedes mis amigos. Hasta la semana que viene.
Piancho de la Calle.

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