Cultura
“Aves de Misiones y la Selva Atlántica”, tuvo su lugar en la Feria Internacional del Libro
El libro, “Aves de Misiones y la Selva Atlántica” impulsado por Sergio Moya junto a Francisco Capli, reúne casi 600 páginas a todo color, más de 1.250 fotografías tomadas en ambiente natural, y la totalidad de las especies de aves registradas en la provincia. La obra tuvo 3 presentaciones, claves para el encuentro con el lector, en la Feria Internacional del Libro, de Buenos Aires. La primera fue el último jueves, en el marco del Día de Misiones, junto a la delegación que coordina la Secretaría de Cultura de la Provincia de Misiones. Las siguientes, fueron el último viernes en el espacio que Misiones tiene en el stand del Chaco, y en el stand de Aves Argentinas, en el Pabellón Amarillo. Con una tirada limitada, los autores no sólo mostraron el trabajo, sino que lo pusieron en circulación, con la intención de que cada lector pueda sentirse parte. “Aves de Misiones y la Selva Atlántica” es el libro número once que representó a Misiones en la Feria, junto a los otros 10 seleccionados por un Comité de Lectura. En ese contexto, este material se sostiene con una identidad clara: habla desde el territorio, pero busca interpelar incluso a quien nunca pisó la selva. Cabe destacar que la experiencia de campo forma parte de la raíz de esta historia, ya que este libro no nació en un escritorio, sino en “La Reservita”, un predio de unas 40 hectáreas de Selva Atlántica al sur de la Provincia. Allí, Moya no solo observa: protege, documenta y restaura. Lo que comenzó como respuesta a un incendio en 2020 hoy es un proyecto independiente sostenido por una red de “Guardianes”, micro-mecenas que apuestan a largo plazo. Desde ese espacio, el trabajo combina cámaras trampa, registros sonoros y desarrollo tecnológico, monitoreando así, junto a la Universidad Nacional de Misiones, la caza furtiva. Ciencia, intuición y una certeza incómoda: los tiempos de la naturaleza no coinciden con la urgencia humana. “Plantamos árboles que recién en ochenta años van a estructurar la selva. Sabemos que no lo vamos a ver, pero igual lo hacemos”, resume Moya. Esa lógica atraviesa todo el libro. La presentación en la Feria del Libro no marca un cierre, sino un comienzo. Un libro así no se agota en la lectura: busca circular, incomodar, despertar curiosidad y, sobre todo, generar acción. Por eso también habrá ejemplares destinados a escuelas y reservas que no podrían acceder a él.