2026-05-17

GOBIERNO NACIONAL: DESCENSO SIN PARACAÍDAS

ESCENARIO GLOBAL
El mundo está en un momento crítico en el cual aquellos que se ven como adversarios, se reconocen, se advierten y se disponen después de un tanteo directo a poner mojones o hitos, en el campo del futuro escenario de la guerra. Tan directo es el enfrentamiento que hasta dibujaron en el aire el presidente de China, Xi Jinping, y el presidente de Norteamérica, Donald Trump, claras escenas de guerras, que para colmo nadie puede ganar, dejando espacio exclusivo a la muerte y miserias de todo tipo que son su consecuencia.

Un escenario atroz enmarca la rivalidad definida entre Norteamérica y China, tan importante es que nunca antes se presentó uno parecido en la historia de esta Humanidad que transita este tiempo, con armas que pueden destruir todo lo que camina por la Tierra, con conocimiento pleno de todos sus actores principales. Con enorme agudeza que seguramente le habrá dado sus días de vida en una caverna, en el ostracismo político de su familia, Xi Jinping recurrió a la escena de “Tucídides” con su famosa trampa, convocando a Donald Trump a construir una nueva senda de continuidad para el mundo, para la vida del hombre en la Tierra.

Una Tierra que además está según los científicos en tránsito hacia una nueva extinción masiva. Todos datos que abruman la mente de cualquiera que se precie de político, estadista, buscando encontrar espacios de continuidad a las especies de la Tierra y, por supuesto, el hombre, el máximo exponente de la Creación. En la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping, el líder chino advirtió sobre las asechanzas en las relaciones entre los dos gigantes. "¿Podrán China y Estados Unidos superar la llamada “trampa de Tucídides” y forjar un nuevo paradigma para las relaciones entre grandes potencias?", expuso Xi, en una demostración muy clara del punto de ebullición alto que tienen las relaciones entre ambas Naciones.

Una contradicción que requiere, pide, exige, como mínimo el reconocimiento que China es una Nación que puede mirar de igual a igual a Norteamérica. El hecho de que este tema haya surgido en las negociaciones demuestra hasta qué punto se han agudizado las contradicciones entre Pekín y Washington. China ya no se limita a exigir el reconocimiento de su estatus: de hecho, conmina a Estados Unidos a aceptar el cambio en el equilibrio global de poder.

¿TUCÍDIDES EN ESTOS DÍAS?
El término se remonta al historiador griego Tucídides, quien describió las causas de la Guerra del Peloponeso entre Esparta y Atenas. La esencia del concepto radica en que el crecimiento de una nueva potencia y el temor que esta inspira en el antiguo líder hacen que un gran conflicto sea prácticamente inevitable. "Fue el ascenso de Atenas y el temor que esto infundió en Esparta lo que hizo inevitable la guerra", escribió Tucídides en su libro.

El politólogo estadounidense, Graham Allison, fue quien investigó las relaciones entre Estados Unidos y China, que reintrodujo este término en la política contemporánea. En su libro “Destinados a la guerra”, presenta 16 casos históricos en los que una potencia emergente desafió a la dominante, y en 12 de ellos el asunto terminó en guerra. Según Allison, es posible evitar un escenario similar, pero "requerirá nada menos que doblegar el arco de la historia".

Xi recurre a este concepto desde el año 2014 y lo utilizó públicamente por última vez durante su reunión con Joe Biden en Perú en 2024. Sin embargo, su uso en esta oportunidad, con un mundo en proximidades de una guerra “grande”, es también una exposición de nuevos riesgos. Por supuesto, que la valoración del presente sitúa a los conflictos en curso como poco menos que cuestiones triviales fácilmente manejables, pese a que Irán en reciente guerra con su fortaleza, nos diga lo contrario.

Donald Trump y Xi Jinping en este punto con su responsabilidad de evitar el choque directo en una guerra, con dos claras visiones distintas de la realidad, con un Donald Trump imaginando un “G-2” solo con China, en tanto Xi Jinping, totalmente inmerso en su Ruta de la Seda y los BRICS, sin dudar intentó instalar hacia adelante un tiempo de “estabilidad estratégica constructiva”.

La pompa y el despliegue con la que China y Xi Jinping recibió al presidente norteamericano, Donald Trump, que hasta incluyó una interpretación del clásico trumpista YMCA en el aeropuerto, no estaba solo destinada a halagar a su alto visitante. Con sus coreografías diplomáticas, China transmitió mensajes, y esta vez quiso demostrarle al mundo que, a diferencia de la anterior visita de 2017, era un encuentro de iguales. Tan iguales que en varias de las coreografías bien se puede interpretar que se quiso reflejar los cruciales momentos que transita Donald Trump en el espinoso caso “Esptein”. 

La recepción china a Trump KENNY HOLSTON - NYTNS

Sin embargo, para la mirada del The Washington Post, “Xi logró algo por lo que los líderes chinos han estado trabajando durante décadas: traer a un Presidente estadounidense a Pekín como un par indiscutido”, una síntesis escrita por Julian Gewirtz, exfuncionario del Consejo de Seguridad Nacional norteamericano para China. Para la mayoría de los observadores internacionales ambos líderes abortaron el escenario de la guerra tan temido, volviendo la competencia hacia la lucrativa guerra comercial.

Con Donald Trump dejando atrás su enfoque hostil reivindicando al “G-2“, mientras Xi Jinping instaló la “estabilidad estratégica constructiva”. Con una pronta reunión el martes en Pekin con su aliado central Vladímir Putin, el líder de Rusia. Un Donald Trump que estando en China todavía sostuvo: “Son los dos grandes países. Yo lo llamo el G-2. Este es el G-2”, dijo Trump en una entrevista con Fox News cuando todavía estaba en Pekín. Un concepto que se ajusta a su rechazo de la diplomacia multilateral, otorgando así igualdad absoluta con China, casi resignando su condición de Emperador del Mundo. Las grandes potencias resuelven sus problemas cara a cara y el resto del mundo mira de afuera. Una lógica centrada en resultados inmediatos: compras de aviones Boeing, exportaciones de soja o “acuerdos comerciales fantásticos”, como festejó Trump en el vuelo que lo llevaba de regreso a Washington.

A Xi Jinping la idea del “G-2” no le entusiasma hoy, porque excluye a sus decenas de aliados de peso en el BRICS, a los Trump y Xi frente al Gran Salón del Pueblo que quiere mantenerlos cerca. Publicando por ello la agencia estatal Xinhua, el nuevo concepto que rige las relaciones es la “estabilidad estratégica constructiva”. ¿De qué se trata? Es una apuesta a niveles de cooperación para encauzar la rivalidad dentro de márgenes previsibles, que eviten una escalada abierta. Xi no piensa en resolver conflictos sino en manejarlos para ganar tiempo. Un tiempo que hoy tiene por la debilidad que exterioriza Norteamérica. En una columna de análisis en The New York Times, se sostiene que esta forma de ver la relación internacional se inscribe en una tradición de pensamiento estratégico que remite a Mao Ze Dong y su ensayo “Sobre la guerra prolongada”.

Según ese enfoque, los conflictos entre potencias no avanzan de manera lineal, sino a través de etapas sucesivas en las que el objetivo no es resolver la disputa, sino sostenerla y administrarla mientras cambian las condiciones de poder. En esa visión, la estabilidad no es una distensión real, sino una estrategia para acumular ventajas relativas dentro de una carrera a largo plazo. En otras palabras, desde la mirada China significa fortalecerse; mientras Estados Unidos enfrenta un escenario de desgaste en distintos frentes, sobre todo el militar, donde todavía tiene ventajas estratégicas. Una visita que generó la continuidad de esta última mirada hasta el mes de septiembre, posible cita de los 2 colosos en Norteamérica. El “G-2“, operativo.

“PLAN” DESTRUIDO
La inflación del mes de abril fue de 2,6% y en el primer cuatrimestre ya se superó cómodamente la previsión oficial expuesta en La Ley de Presupuesto de la Nación diseñada por el presidente Javier Gerardo Milei y sus ministros del equipo económico, Luis “Toto” Caputo y Federico Sturzenegger, que sancionaron una Ley estableciendo que la inflación sería del 10,1% para todo el año 2026, pero ya acumula 12,3% de inflación. Con un doble significado expuesto ya, ahora.

La gente no percibe que este 2,6% sea la inflación de abril sintiéndola mucho más intensa, para adentro de sus hogares; en tanto, formalmente exterioriza un desastre total en las proyecciones y metas fijadas por el mismo Gobierno de la Nación de manera oficial. Sumándose en este espacio de tiempo una pérdida de imagen del Gobierno nacional, estrepitosa, con repercusión en la imagen presidencial, al punto que desde Norteamérica ya se preocupan y cuestionan que en las elecciones del 2027 Javier Gerardo Milei continúe como presidente.

En tanto, el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que realiza el Banco Central de la República Argentina estimó para fin de año una suba de precios de entre 30,5% y 33%, por lo que este año se tendrá casi seguramente una inflación que supere a la del año pasado que fue del 31,5%. El REM preveía una inflación para este mes de entre 2,6% y 2,7%. La inflación porteña registró un alza de 2,5% (una caída de cinco décimas). El INDEC había relevado en 2025 un IPC de 2,8% para abril tras un pico en marzo. Para mayo, además, estimó “una nueva desaceleración de las carnes, que coincidiría con una estacionalidad favorable en prendas de vestir”.

El organismo que dirige Santiago Bausili dijo que espera que la política monetaria restrictiva, junto con “la evolución del tipo de cambio y las expectativas de reducción de la inflación”, incidan favorablemente en un descenso de la inflación subyacente, aunque admitió que esa previsión podría verse afectada por “la incertidumbre global, que puede traducirse en una mayor presión inflacionaria internacional, particularmente en el precio de los combustibles”. Eso ya se notó, por caso, en la aceleración de la inflación en Estados Unidos, que fue de 3,8% (interanual) en abril. Se trató de la mayor suba de precios en más de tres años en ese país.

LAS PREOCUPACIONES: ENCUESTAS
Las primeras encuestas que se fueron conociendo en el curso del corriente año, parecieran una calcomanía de los sucesos que pasó otro hombre de la derecha argentina, Mauricio Macri, que tras el triunfo de las elecciones de medio término en el año 2017 entró a oscuras profundidades tras la toma del famoso empréstito al FMI por 54.000 millones de dólares.

Ahora, el continuador y socio político de Mauricio Macri, el líder libertario Javier Gerardo Milei comenzó a transitar un periodo de franca pérdida de imagen y descreimiento de gran parte del electorado que lo acompañaba. En la semana, se conocieron dos encuestas sumándose a decenas en igual sentido, que virtualmente exponen que el año 2027 no se hizo para continuidad de Javier Gerardo Milei como Presidente de la Argentina. 

Una de las encuestas llevada a cabo por la consultora Sentimientos Públicos, midió el potencial electoral del Presidente Javier Gerardo Milei para un segundo mandato, a la vez que indagó sobre cómo se siente la gente con la situación actual. La encuesta confirmó que la caída de Javier Gerardo Milei ante la opinión pública también está pegando en el campo electoral.

El estudio preguntó por un eventual segundo mandato del Presidente Javier Gerardo Milei en el año 2027 y no le fue bien: llegó a solo 26,5% de apoyo, en tanto, el 73,5 % rechazó la posibilidad de la continuidad del actual Presidente en las elecciones del año 2027. La consultora preguntó a 1.500 personas, “Es probable que vote a Javier Milei para un segundo mandato, con este resultado: el 26,5% a favor y el 73,5% en contra.

Es el último estudio nacional de Management & Fit, una de las consultoras más conocidas del medio nacional se evaluaron a seis oficialistas y diez opositores. Y los ordenaron según el diferencial de imagen. Confirma la caída en la imagen de Milei: quedó séptimo entre 16 en un ranking.

Su último relevamiento a nivel Nación incluyó 2.200 casos, entrevistados entre el 13 y el 27 de abril, con un margen de error de +/- 2,1%. Además de la tabla de imágenes, que evaluó a seis oficialistas y diez opositores, midió otros parámetros de coyuntura política y económica.

De entrada, en el informe de 39 páginas, se presenta un resumen de resultados y conclusiones generales. Que sostiene:

1) Situación económica del país: la evaluación positiva desciende 11,9 puntos respecto a febrero (15,4%). Y aumenta la mirada negativa a 54,9% y la regular, a 29,5%. También caen las expectativas optimistas respecto al futuro, en este caso 8,6 puntos para quedar en 33,9%.

2) Principales problemas: la inflación ocupa el primer lugar de las menciones, con el 28,3%, aumentando 5,5 puntos respecto a febrero. Le siguen la corrupción con el 15,9% y la desocupación, con el 15,4%.

3) Gestión nacional: la aprobación de la gestión baja 9,6 puntos y queda en 37,2%. Mientras la desaprobación es del 54,3%, el nivel más alto desde que arrancó la gestión de Milei para está empresa.

El ranking de imágenes se ordena según el diferencial: este es el número que resulta luego de restar la positiva con la negativa. Para hacer un mejor análisis, se dividió el lote en dos: "los de arriba" y "los de abajo".

En ambos casos, aparecen destacados nombres del oficialismo. Los dos mejores son Patricia Bullrich y Diego Santilli; y los dos peores, Karina Milei y Manuel Adorni. El Presidente Javier Gerardo Milei está séptimo cuando hasta hace poco no salía del podio.

La senadora Bullrich, en el podio de la encuesta:

1° Patricia Bullrich: diferencial - 14,4 puntos (30,5% positiva y 44,9% negativa).

2° Diego Santilli: diferencial - 15,4 (+ 18,8% y - 34,2%).

3° Maximiliano Pullaro: diferencial - 15,8 puntos (+ 10,2% y - 26%).

4° Ignacio Torres: diferencial - 16,2 puntos (+ 7,8% y - 24%).

5° Juan Schiaretti: diferencial - 16,3 puntos (+ 13,1% y 29,4%).

6° Myriam Bregman: diferencial - 17,3 puntos (+ 19,2% y - 36,5%).

7° Javier Gerardo Milei: diferencial - 17,8 puntos (+ 29,8% y - 47,6%).

8° Martín Llaryora: diferencial - 18,6 puntos (+ 7,9% y - 26,5%).

9° Axel Kicillof: diferencial - 24,8 puntos (+ 26,2% y - 51%).

10° Luis Caputo: diferencial - 26 puntos (+ 20,4% y - 46,4%).

11° Cristina Kirchner: diferencial - 27,3 puntos (+ 26,1% y - 53,4%).

12° Jorge Macri: diferencial - 30,8 puntos (+ 12% y - 42,8%).

13° Mauricio Macri: diferencial - 32,7 puntos (+ 16,7% y - 49,4%).

14° Sergio Massa: diferencial - 38,9 puntos (+ 16,1% y - 55 %).

15° Karina Milei: diferencial - 40,6 puntos (+ 13,4% y - 54%).

16° Manuel Adorni: diferencial - 42,1 puntos (+ 12,1% y - 54,2%).

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