Argentina firmó un acuerdo de vigilancia marítima con Estados Unidos para operar en el Atlántico Sur
El Gobierno de Javier Milei firmó este lunes un acuerdo de cooperación con Estados Unidos para reforzar las tareas de vigilancia marítima en el Atlántico Sur.
El anuncio fue realizado por el Comando Sur de los Estados Unidos, organismo dependiente del Departamento de Defensa estadounidense encargado de supervisar las operaciones militares de ese país en América Latina y el Caribe.
Según el comunicado oficial, ambas naciones pusieron en marcha el “Programa para la Protección de los Bienes Comunes Globales”, orientado a fortalecer la seguridad marítima y regional.
La primera etapa del convenio incluye la entrega de una cámara especializada que será utilizada en una aeronave destinada al patrullaje marítimo argentino.
De acuerdo con lo informado por el Comando Sur, el programa se extenderá durante los próximos cinco años e incorporará equipamiento tecnológico, capacitaciones y asistencia para tareas de detección e interceptación de amenazas marítimas.
La Carta de Intención fue firmada por el contraalmirante Carlos Sardiello, representante de las Fuerzas Navales del Comando Sur y la Cuarta Flota de Estados Unidos, junto al almirante Juan Carlos Romay, integrante de la Armada Argentina.
El acuerdo representa un nuevo paso en el alineamiento político y militar del Gobierno argentino con la administración estadounidense y con el presidente Donald Trump.
En los últimos meses, Milei participó de distintas actividades vinculadas al Comando Sur. Entre ellas, una visita al portaaviones USS Nimitz durante ejercicios militares desarrollados frente a las costas argentinas.
Además, desde el inicio de su gestión, el mandatario mantuvo encuentros con autoridades militares estadounidenses, como la exjefa del Comando Sur, Laura Richardson, y su sucesor, Alvin Holsey.
En octubre de 2025, el Gobierno también autorizó el ingreso de tropas norteamericanas en Ushuaia para realizar ejercicios conjuntos con la Armada Argentina.
La iniciativa generó cuestionamientos de sectores opositores y especialistas en defensa, quienes advirtieron sobre el impacto del acuerdo en materia de soberanía y control estratégico del Atlántico Sur.