La Asamblea Mundial de la Salud tratará la polémica salida de Argentina de la OMS
La decisión del Gobierno de Javier Milei llegó ayer a la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra, donde comenzará a discutirse formalmente la moción impulsada por la Argentina para abandonar la Organización Mundial de la Salud (OMS), una iniciativa que abrió advertencias en materia legal y sanitaria, sumado a duras críticas de especialistas por las consecuencias que podría tener para el sistema de salud nacional.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió antes del inicio de la 79º Asamblea Mundial de la Salud que la notificación enviada por el Gobierno argentino “no debería aceptarse como efectiva”, mientras el Ejecutivo libertario intenta avanzar con una salida sin precedentes dentro del organismo.
La Argentina había comunicado en marzo de 2025 su intención de retirarse del organismo con un año de preaviso, siguiendo el camino impulsado por Donald Trump en Estados Unidos, aunque la Constitución de la OMS no contempla un mecanismo general para la desvinculación de países miembros.
De hecho, Estados Unidos posee una reserva especial que le permite hacerlo unilateralmente, una excepción de la que Argentina no dispone. El conflicto también quedó atravesado por cuestionamientos legales internos. El ingreso del país a la OMS se concretó mediante la Ley 13.211 en 1948, por lo que distintos especialistas sostienen que cualquier salida debería pasar nuevamente por el Congreso.
Un primer dictamen de la Dirección General de Consejería Legal Internacional había señalado justamente esa necesidad, aunque luego el organismo concluyó que la intervención parlamentaria era “recomendable pero no exigible”. Otro de los focos de tensión está vinculado a la deuda que mantiene el país con la organización.
Según los estatutos de la OMS, los Estados miembros deben estar al día con sus aportes para iniciar cualquier solicitud formal, mientras que Argentina acumula tres años sin regularizar pagos. Ante ese escenario, el Comité Ejecutivo evitó fijar una posición definitiva y trasladó la discusión a la Asamblea Mundial