2026-05-25

León XIV publicó su primera encíclica con fuerte defensa de la dignidad humana frente a la inteligencia artificial

El papa León XIV presentó “Magnifica humanitas”, su primera encíclica, donde reafirma la doctrina social de la Iglesia y advierte sobre los riesgos del uso deshumanizado de la inteligencia artificial, la guerra tecnológica y la crisis del multilateralismo internacional.

Desde la Sala Nueva del Sínodo, en el Vaticano, el papa León XIV dio a conocer este lunes “Magnifica humanitas”, un documento de cinco capítulos y 94 páginas en el que expone su visión sobre la dignidad humana, los derechos sociales y el impacto de la inteligencia artificial en el mundo actual.

El pontífice eligió anunciar la encíclica en el 135° aniversario de “Rerum novarum”, publicada por León XIII en 1891 y considerada la primera gran encíclica social de la Iglesia Católica. En ese marco, reafirmó la doctrina social como una herramienta centrada en “la protección de la persona humana en la era de la Inteligencia Artificial”.

A lo largo del texto, León XIV evita una postura contraria al desarrollo tecnológico, aunque remarca que el avance científico debe estar al servicio de las personas y no de intereses concentrados. “La IA debe servir a la humanidad y no al poder de pocos”, sostiene el documento, alertando sobre el riesgo de que el conocimiento y las nuevas tecnologías queden en manos de minorías que profundicen las desigualdades.

El Papa también reclamó “desarmar la IA” para alejarla de las lógicas militares, económicas y cognitivas vinculadas al control y la competencia global. “No sirve una IA moral si esa moral la deciden unos pocos”, afirmó, al tiempo que pidió un código ético internacional basado en la justicia social compartida.

Otro de los puntos centrales de la encíclica es la defensa de la dignidad humana y de los derechos fundamentales. León XIV advirtió que “la presión de las nuevas ideologías y de determinados intereses muy poderosos” puede reducir a las personas a “un recurso que se usa y se explota”.

En ese sentido, remarcó que “la dignidad fundamental de cada persona no se adquiere ni se merece, ni necesita ser demostrada”, y reafirmó el derecho a la vida “desde la concepción hasta su final natural”, en una clara condena al aborto y a la eutanasia.

El texto también incorpora referencias a las mujeres, las minorías y los migrantes. Sobre las mujeres, el pontífice pidió “decisiones concretas” para garantizar igualdad en leyes, trabajo, educación y participación política. Además, reclamó una acogida “digna e integración” para migrantes y refugiados, junto con el reconocimiento del “derecho a quedarse” en sus países de origen en condiciones de paz.

En el último capítulo, León XIV profundizó su mensaje sobre los conflictos internacionales y rechazó la teoría de la “guerra justa”, promoviendo en cambio el diálogo, la diplomacia y el perdón como caminos para resolver tensiones.

“No existe ningún algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable”, expresó el Papa al condenar el uso de armas vinculadas a inteligencia artificial. También advirtió que “toda tecnología que facilite atacar sin ver el rostro del otro rebaja el umbral del conflicto”.

La encíclica dedica además varios pasajes a cuestionar la carrera armamentista, las guerras híbridas y la crisis del multilateralismo. Según León XIV, actualmente “la fuerza del derecho se sustituye por el derecho del más fuerte”, mientras que las instituciones internacionales pierden autoridad moral frente a los intereses de poder.

Como alternativa, el pontífice propuso avanzar hacia una “civilización del amor”, basada en “la construcción de la paz en la justicia social” y en una “cultura de la negociación” que deje atrás la lógica de la confrontación permanente.

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