2026-05-27

La Biofabrica potencia la producción y garantiza la calidad en cultivos

La Biofábrica Misiones lleva adelante un estricto proceso de validación a campo, el último eslabón en el desarrollo de protocolos de variedades de especies a partir de micropropagación, con el objetivo de asegurar que el material genético de origen conocido se traduzca en rendimientos superiores para los productores de la región.  

En el esquema de validación actual de Biofábrica tiene un espacio particular para el sector florícola, con un fuerte avance en el cultivo de crisantemos micropropagados, destinados tanto para la conformación de plantas madres sanas como para la producción comercial de flor de corte. Los ensayos en tiempo real se están llevando a cabo en parcelas estratégicas del INTA y de manera directa en las instalaciones del productor especializado Yamada, en Colonia Luján.

El proceso de validación de un plantín verifica que la planta se desarrolle adecuadamente y que tenga un rendimiento compatible —o superior— a las variedades comerciales, sumando todas las ventajas de un ejemplar micropropagado, libre de enfermedades y con crecimiento uniforme.

Si bien la experiencia y el conocimiento de los productores rurales es esencial, el trabajo de validación adquiere una importancia institucional superior gracias a las alianzas estratégicas que Biofábrica mantiene con actores clave de la región, como ser el Ministerio del Agro y la Producción, el INTA, la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) y la Universidad Nacional del Alto Uruguay (UNAU).

El trabajo conjunto de los profesionales es esencial para dar consistencia estadística a los datos, generando no solamente productos listos para el mercado, sino también información científica valiosa para la Provincia. Cabe resaltar que la validación de tecnologías no se limita a las plantas; los bioinsumos agrícolas de la firma también atraviesan un riguroso testeo.

Un ejemplo reciente tuvo lugar en la Escuela Agrotécnica de Eldorado, en el marco de una tesis de grado de la carrera de Agronomía enfocada en el cultivo de bananos. El ensayo evidenció que al complementar la fertilización química convencional con el bioinsumo Mihoba, se obtuvo más del doble de racimos y el doble de peso promedio en comparación con las parcelas que solo recibieron fertilización tradicional, sin el acompañamiento biológico.

Finalmente, desde la institución recordaron que estas validaciones en el área de bioinsumos cumplen un rol regulatorio estricto, ya que constituyen los respaldos técnicos que deben ser presentados ante el SENASA para obtener los registros oficiales correspondientes, habilitando así su distribución segura en los mercados.

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