Investigan que narcos brasileños fueron enviados a la guerra en Ucrania para recibir entrenamiento militar
Una investigación de la Subsecretaría de Inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública de Río de Janeiro encendió las alarmas en Brasil tras revelar que miembros del grupo narcocriminal Comando Vermelho fueron enviados a la guerra en Ucrania con el objetivo de adquirir entrenamiento militar y experiencia en el uso de tecnología aplicada al combate.
Según las autoridades, la organización financió viajes y logística para integrantes sin antecedentes penales, quienes se habrían presentado como voluntarios para ingresar a zonas de conflicto. La intención era que, una vez entrenados, regresaran a Brasil para transmitir esos conocimientos al resto de la estructura criminal.
Las investigaciones identificaron al menos a dos sospechosos que participaron en acciones de combate en Ucrania y luego regresaron al Complexo do Alemão, uno de los principales bastiones del grupo en Río de Janeiro. Incluso durante su permanencia en Europa, los hombres mantenían contacto con otros integrantes de la organización para compartir información sobre tácticas militares y uso de armamento.
El subsecretario de Inteligencia de la Policía Civil de Río, Pablo Sartori, señaló que la mayor preocupación radica en la capacitación con drones agrícolas adaptados para fines bélicos.
“Comenzaron utilizando los drones para monitorear comunidades y operaciones policiales, pero ya fueron adaptados para lanzar granadas y otros explosivos”, explicó el funcionario.
De acuerdo con la investigación, estos equipos podrían transportar hasta 80 kilos de carga, permitiendo el traslado de armas, municiones o drogas entre distintas favelas sin necesidad de utilizar rutas terrestres, dificultando así los controles policiales.
Las autoridades también obtuvieron imágenes de entrenamientos realizados por miembros del grupo, donde se observa la operación de drones de gran capacidad.
El uso de esta tecnología por parte del crimen organizado no es nuevo. En 2024, durante una megaoperación policial en los complejos da Penha y Alemão, integrantes del Comando Vermelho utilizaron drones para vigilar movimientos de las fuerzas de seguridad y arrojar explosivos durante los enfrentamientos.
Fundado en cárceles de Río de Janeiro a fines de la década de 1970, el Comando Vermelho expandió su presencia a gran parte del territorio brasileño y diversificó sus actividades ilícitas más allá del narcotráfico, incluyendo tráfico de armas, lavado de dinero, servicios clandestinos de internet y operaciones vinculadas a criptomonedas.
En paralelo, el gobierno de Estados Unidos incluyó recientemente al Comando Vermelho y al Primeiro Comando da Capital en su lista de organizaciones terroristas internacionales, una decisión que fue cuestionada por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
“No aceptamos que nos traten como si fuésemos un país de segunda categoría”, afirmó el mandatario al referirse a la medida adoptada por Washington.
Las investigaciones continúan y buscan determinar el alcance de las conexiones entre estas organizaciones criminales, posibles redes de corrupción y la adquisición de tecnología militar avanzada.