La desocupación crece como preocupación y el 74% de los desempleados no apoya a Milei
La preocupación por la falta de trabajo volvió a escalar en la Argentina y ya se convirtió en uno de los problemas que más inquietan a la sociedad en medio del ajuste económico impulsado por el gobierno de Javier Milei.
Así lo reflejó una encuesta nacional de la consultora Management & FIT, que además muestra un fuerte rechazo al Presidente entre quienes están desocupados: casi 3 de cada 4 no apoyan su gestión. El relevamiento, realizado entre el 11 y el 22 de mayo sobre 2.600 casos en todo el país, ubicó a la desocupación como el tercer principal problema nacional, con el 15,8% de las menciones, solo detrás de la inflación y la corrupción.
Al mismo tiempo, el estudio detectó un deterioro sostenido en las expectativas económicas y una creciente preocupación por la pérdida de ingresos y la imposibilidad de sostener los gastos cotidianos. Según el informe, la inflación continúa encabezando las preocupaciones nacionales con el 24,7%, aunque cayó respecto de abril.
En cambio, la desocupación mostró una suba y alcanzó el 15,8%, consolidándose como uno de los temas más sensibles del escenario económico actual. La preocupación también aparece reflejada a nivel personal. Un 9,4% aseguró que su principal problema hoy es “la falta de trabajo o estar desocupado”, mientras que el 3,7% expresó temor a perder el empleo.
En paralelo, las dificultades económicas atraviesan a gran parte de la población. El 54,4% afirmó que los ingresos familiares no alcanzan para cubrir los gastos mensuales, mientras que un 84,2% reconoció haber modificado hábitos de consumo por la crisis económica. Uno de los datos más delicados para el Gobierno aparece en el cruce entre situación laboral y aprobación presidencial.
La encuesta muestra que entre las personas que no trabajan pero están buscando empleo, el 74,5% desaprueba la gestión de Javier Milei, mientras apenas el 21,7% la aprueba. Se trata del segmento social con peor valoración hacia el Presidente dentro del estudio. El rechazo también es alto entre jubilados y trabajadores estatales, aunque el caso de los desocupados sobresale por amplitud.