La OMS advierte que las olas de calor causaron más de 200.000 muertes en Europa en cuatro años
Las olas de calor extremas provocaron más de 200.000 muertes en Europa durante los últimos cuatro años, según informó la Organización Mundial de la Salud (OMS), que alertó sobre el creciente impacto del cambio climático en la salud pública.
Al presentar en Berlín una actualización de sus recomendaciones para enfrentar las altas temperaturas, el organismo señaló que estos eventos ya no pueden considerarse fenómenos aislados.
“Las olas de calor ya no son anomalías meteorológicas excepcionales”, advirtió la OMS, al remarcar que el calor extremo se ha transformado en una de las consecuencias más peligrosas e inmediatas del calentamiento global.
El director regional de la OMS para Europa, Hans Henri Kluge, afirmó que más de 200.000 personas fallecieron en la Unión Europea y países asociados en apenas cuatro años y sostuvo que gran parte de esas muertes podrían haberse evitado mediante políticas públicas adecuadas.
Además de las víctimas fatales, millones de personas sufren consecuencias físicas y psicológicas derivadas de las temperaturas extremas, que afectan especialmente a adultos mayores, niños, personas con enfermedades crónicas y trabajadores expuestos al aire libre.
La OMS recordó que Europa es actualmente la región del planeta que más rápido se está calentando. El aumento sostenido de las temperaturas está reduciendo la cobertura de nieve y hielo, favoreciendo las sequías y aumentando la frecuencia e intensidad de incendios forestales y olas de calor.
Entre los países más afectados aparecen Italia, España y Grecia, donde se registró un incremento significativo de las muertes prematuras asociadas al calor extremo.
En las grandes ciudades, el problema se agrava por el llamado "efecto isla de calor", un fenómeno que provoca que edificios, calles y superficies urbanas acumulen temperatura durante el día y la liberen lentamente por la noche, dificultando el descanso y elevando los riesgos sanitarios.
Según datos del organismo, entre 2000 y 2019 se registraron cerca de 489.000 muertes anuales relacionadas con las altas temperaturas en todo el mundo, de las cuales el 36% ocurrieron en Europa. Solo durante el verano de 2022 se estimaron más de 61.000 fallecimientos asociados al calor en el continente.
Ante este escenario, la OMS instó a gobiernos nacionales y autoridades locales a implementar medidas urgentes de adaptación. Entre las recomendaciones figuran ampliar los espacios verdes urbanos, habilitar centros de refrigeración para la población vulnerable, fortalecer los sistemas de alerta temprana, adaptar horarios laborales durante episodios extremos y reforzar los servicios sanitarios.
“El calor es un asesino silencioso, pero no es una fatalidad”, concluyó el organismo, al insistir en que existen herramientas para reducir significativamente el impacto de estos fenómenos si se aplican con rapidez y planificación.