Escapó de la guerra, creció en un campo de refugiados y está en el Mundial con Australia
Una de las historias de vida más impactantes del Mundial 2026 es la de Awer Mabil, un valor importante de Australia que pasó de crecer en un campo de refugiados a disputar la máxima cita del deporte. Su recorrido está atravesado por la guerra, el desarraigo y una enorme capacidad de superación.
Nacido en una familia de Sudán del Sur, Mabil pasó sus primeros años en Kakuma, un campo de refugiados ubicado en Kenia al que llegaron miles de personas escapando del conflicto armado. Mabil encontró su refugio en el fútbol, jugaba descalzo, sobre terrenos de tierra y piedras, con pelotas improvisadas hechas de bolsas de plástico o medias. Tiempo después recordaría que aquellos partidos eran una forma de olvidarse por un rato de la realidad que lo rodeaba y de sentirse libre en medio de la incertidumbre. La vida de su familia cambió cuando obtuvo asilo en Australia a través de un programa humanitario. Con apenas diez años se instaló en Adelaida, donde tuvo que adaptarse a un idioma desconocido, nuevas costumbres y una realidad completamente diferente. En más de una entrevista reconoció que el fútbol volvió a ser clave en ese proceso porque le permitió hacer amigos y encontrar un lugar de pertenencia. Su talento llamó rápidamente la atención y comenzó a destacarse en las categorías juveniles locales. A medida que crecía, ingresaba en los programas de desarrollo de Australia Meridional, debutó profesionalmente en Adelaide United y muy pronto dio el salto al fútbol europeo. Su trayectoria incluyó pasos por Dinamarca, Portugal, España, Turquía y Suiza, con momentos de éxito y otros mucho más complejos. Entre los más destacados aparece su etapa en Midtjylland, donde fue campeón y llegó a disputar la Champions como uno de los futbolistas australianos más importantes de su generación. La Selección de Australia también le regaló algunos de los capítulos más importantes de su carrera. Después de debutar en 2018, se convirtió en una pieza habitual del equipo y quedó para siempre en la memoria de los hinchas cuando convirtió el penal decisivo frente a Perú que aseguró la clasificación al Mundial de Qatar 2022. Tras aquella definición, resumió todo lo que significaba ese momento con una frase que recorrió el país: “Fue la única manera de agradecer a Australia en nombre de mi familia”. Fuera de las canchas, Mabil también decidió devolver parte de lo que recibió. Junto a su hermano creó la fundación Barefoot to Boots, una organización dedicada a mejorar las condiciones de vida de refugiados y comunidades vulnerables. El proyecto nació luego de una visita a Kakuma, donde comprobó que muchas de las dificultades que había vivido en su infancia seguían afectando a miles de personas. Desde entonces impulsó campañas solidarias, donaciones de material deportivo y ayuda médica para distintas regiones de África.